Un doble terremoto, con magnitudes de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter y con origen en la zona de la sierra de Aroa, en el noroeste de Venezuela, ha estremecido varios estados del país, entre ellos el área metropolitana de Caracas, y ha provocado que haya “muchas estructuras en riesgo de colapsar”.
“La tarde de este 24 de junio alrededor de las 6:00 de la tarde (medianoche del jueves 25 en la España peninsular y en Baleares) se ha registrado un movimiento telúrico que ha sacudido estados cómo Yaracuy, Lara, Mérida, Aragua, Carabobo, La Guaira, Miranda y el Distrito Capital”, reza el comunicado difundido por el Ministerio de Comunicación venezolano, que cita al vicepresidente de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, quien ha apuntado a “una magnitud aproximada de 7 en la escala de Richter”.
Tras el temblor, las autoridades han ordenado el despliegue de los cuerpos de seguridad “en todo el territorio” para atender las incidencias y emergencias derivadas, “ya que muchas estructuras están en riesgos de colapsar”, ha advertido el responsable venezolano.
Poco después, en una intervención telefónica en la cadena VTV, Cabello ha detallado que se han identificado “varias zonas complicadas” en el país y “situaciones muy alarmantes desde el punto de vista gráfico” en los barrios de Los Palos Grandes y de Altamira, en el municipio de Chacao, en Caracas, a los que ha señalado como el área con los daños “más graves”.
“Se nos han venido unos edificios y casas y viviendas, se han desplomado”, ha advertido, afirmando que “todos los organismos de seguridad y de asistencia” están atendiendo a los efectos del sismo en estas zonas.
El vicepresidente también ha mencionado daños en las parroquias caraqueñas de El Paraíso, San Bernardino y Lídice, además de en los estados de La Guaira, Aragua y Carabobo, situados al oeste de la capital. “Estamos levantando toda la información, esto fue apenas hace unos instantes”, ha expresado Cabello, subrayando que el balance aún es preliminar.
En este contexto, ha insistido en que “nadie debe quedarse dentro de los edificios, porque este tipo de eventos normalmente viene acompañado de réplicas, que tienen carácter ya de terminar de colapsar algunas estructuras que han sufrido en el evento principal”, una circunstancia en la que las construcciones dañadas presentan “debilidad estructural y se vienen abajo”.
Ante el riesgo, Cabello ha precisado que, “por instrucciones de la presidenta” encargada, Delcy Rodríguez, se ha decidido aplicar un “cierre temporal” del suministro de gas directo a los edificios “hasta que termine la evaluación”. “No queremos que vaya a ocurrir algún tipo de accidente”, ha subrayado, justificando la medida preventiva.
Al mismo tiempo, ha señalado que esta decisión “tiene mucho que ver más con que la gente entienda que no puede estar en las casas, (...) que no puede estar en los edificios”, con el objetivo de forzar la evacuación de inmuebles potencialmente inestables mientras se valoran los daños.
Mientras Cabello ha ofrecido estas cifras de magnitud y detalles sobre el impacto, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) no ha publicado por ahora datos oficiales sobre los temblores ni informes técnicos relacionados.
Quien sí ha difundido información es el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), que ha confirmado “un doble evento” sísmico en el estado de Yaracuy: un terremoto “precursor” de magnitud 7,2, con epicentro en la localidad de San Felipe y a 21,9 kilómetros de profundidad, seguido del “sismo principal” de magnitud 7,5, con epicentro en Yumare y a una profundidad de diez kilómetros.
“El USGS estima que es probable que haya un elevado número de víctimas y daños, y que el desastre probablemente sea generalizado”, ha anotado el organismo, que igualmente ha avisado de que “podrían producirse réplicas, algunas potencialmente con fuertes sacudidas”, manteniendo la alerta por posibles nuevos movimientos.
