Flávio Bolsonaro no reconoce el resultado electoral y anuncia que reclamará la nulidad de las elecciones en Brasil

Flávio Bolsonaro rechaza la reelección de Lula, cuestiona la prórroga del voto y anuncia acciones legales para intentar anular las elecciones en Brasil

Flavio Bolsonaro, candidato presidencial del Partido Liberal de Brasil, se prepara para emitir su voto en un centro electoral en Río de Janeiro. Jin Haoyuan / Xinhua News / Europa Press

Flavio Bolsonaro, candidato presidencial del Partido Liberal de Brasil, se prepara para emitir su voto en un centro electoral en Río de Janeiro. Jin Haoyuan / Xinhua News / Europa Press

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El aspirante ultraderechista a la Presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, ha comunicado que no aceptará el resultado de la segunda vuelta celebrada este domingo, en la que el actual jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, ha sido reelegido. Además, ha adelantado que su partido exigirá la anulación de los comicios a raíz de la polémica generada por la ampliación del horario de votación.

En una comparecencia pública tras confirmarse la victoria de Lula con el 51,79% de los sufragios frente al 48,21% obtenido por él, el dirigente del Partido Liberal (PL) ha tildado de “inaceptable” lo sucedido durante la jornada electoral. Sus reproches se dirigen a la decisión del juez del Tribunal Supremo Federal, Cristiano Zanin, de prolongar dos horas la votación en todo el territorio debido a las incidencias registradas en el transporte público.

Bolsonaro ha responsabilizado a Zanin –a quien ha aludido como “exabogado de Lula”– de alterar “las reglas del juego en medio del juego” y de “atropellar a la justicia electoral especializada” al dictar la resolución a las 17.01 horas (hora local), momento en el que estaba previsto el cierre de los colegios electorales. “Esto nunca había ocurrido en la historia de Brasil, hubo una ruptura total de la igualdad entre los brasileños de diversas ciudades y estados”, ha criticado el candidato.

El líder conservador ha añadido que los interventores de su formación fueron “retirados de la sala cofre” (el centro donde se procesan los datos) desde que se adoptó la medida. “Es imposible reconocer los datos de las elecciones en el contexto de cómo sucedieron estas cosas. Vamos a emprender acciones legales y solicitar la anulación de estas elecciones”, ha remarcado Bolsonaro, llamando a sus simpatizantes a que “no desistan”.

La prórroga del horario fue ordenada por el Supremo tras las quejas por la falta de transporte para los votantes, a instancia principal de la campaña de Lula da Silva. No obstante, la candidatura de Bolsonaro también había pedido antes una extensión limitada a cinco estados (Sao Paulo, Santa Catarina, Paraná, Minas Gerais y Rio Grande do Sul). La decisión de Zanin obligó a suspender el recuento inicial y se adoptó pese a la oposición expresa del Ministerio Público Electoral.

La Justicia Electoral admite problemas técnicos pero defiende el escrutinio

El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, ha abordado la controversia y ha señalado que, aunque la Constitución otorga al tribunal la competencia exclusiva sobre la organización de las elecciones, la medida cautelar del Supremo tras el cierre oficial “generó dificultades en el proceso electoral”. Nunes Marques ha recalcado que “nunca en la historia del TSE hubo ninguna prórroga de este tipo” y ha alertado de que cualquier alteración de horarios “tiene que ser pensado, calculado y estructurado” por sus implicaciones tecnológicas.

El magistrado ha detallado en una declaración pública que el fallo se emitió a las 17.00 horas (hora local), cuando “miles de urnas (electrónicas) en Brasil ya estaban cerradas y su programación impide la reapertura”. Para evitar irregularidades y filtraciones, el TSE se vio forzado a activar un “bloqueo” urgente en el sistema de recepción de boletines, de modo que ningún funcionario de la Justicia Electoral pudiera acceder por adelantado al contenido de los votos. Esta decisión derivó en una “retención extraordinaria” de información a escala nacional y en dudas técnicas sobre la capacidad de los servidores.

Pese a que el contexto fue completamente “inusual”, el presidente del TSE ha asegurado que, gracias al trabajo administrativo y técnico del organismo, se consiguieron solventar los problemas y restablecer el flujo de datos desde las 19.00 horas (hora local) con garantías. “No hubo ninguna alteración derivada de la decisión judicial (...) Por lo tanto, tenemos absoluta seguridad de todo el proceso electoral”, ha sostenido.

Con el objetivo de reforzar la credibilidad del resultado frente a las acusaciones del bolsonarismo, Nunes Marques ha ofrecido cifras operativas. De las 499.248 urnas electrónicas utilizadas en esta segunda vuelta, solo 1.551 tuvieron que ser reemplazadas, lo que equivale a un 0,31% del total. También ha puesto en valor el trabajo de las misiones de observación nacionales e internacionales, que contaron con acceso pleno a los mecanismos de auditoría y certificaron formalmente la “ausencia de interferencia externa en el proceso electoral”.

Participación más alta desde 2006

La autoridad electoral brasileña ha informado de que la participación en esta segunda vuelta se situó en el 80,78%. De los más de 158 millones de ciudadanos llamados a votar (en un país donde el sufragio es obligatorio), acudieron 128 millones, lo que deja la abstención en el 19,22%, algo más de 30 millones de personas.

Con estos datos, las presidenciales de 2026 se convierten en las de mayor movilización desde 2006, cuando la participación alcanzó el 83,25% en la primera vuelta y el 81,01% en la segunda.

En aquellos comicios de 2006, precisamente, Luiz Inácio Lula da Silva renovó el mandato obtenido en 2002 al imponerse en las urnas a Geraldo Alckmin, quien hoy ocupa la Vicepresidencia de Brasil.