La presidenta de Bulgaria, Iliana Iotova, ha ganado las elecciones presidenciales celebradas este domingo al lograr un 34,6% de los sufragios, un resultado insuficiente para alcanzar la mayoría absoluta y que obliga a celebrar una segunda vuelta frente al aspirante prooccidental Andrei Giurov, que suma algo más del 32% de los votos, según los datos oficiales.
Con el 95,3% de las papeletas ya contabilizadas, la Comisión Electoral Central (CIK, por sus siglas en búlgaro) sitúa en tercera posición al candidato del partido nacionalista y prorruso Renacimiento (Vazrazhdane), Kostadin Kostadinov, que obtiene algo más del 12,6% de los apoyos, tras una intensa campaña al frente de una formación integrada en el mismo grupo político en el Parlamento Europeo que la extrema derecha alemana Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán).
Más atrás figura Radostin Petev, del conservador populista Partido Moral, Unidad y Honor (PP MECh), que alcanza un 4,6% de los sufragios, mientras que el resto de aspirantes ha quedado por debajo de la opción “No apoyo a nadie”, que ha concentrado un 4,4% de las papeletas emitidas.
La distancia entre Iotova —respaldada por el partido gobernante de centroizquierda Bulgaria Progresista (PB)— y Giurov, economista de profesión, ha sido mucho más estrecha de lo anticipado por los sondeos previos, que otorgaban a la actual jefa del Estado, en el cargo desde la renuncia en enero del ahora primer ministro, Rumen Radev, más de un 40% de los votos, frente a algo más del 28% para su principal contrincante.
Los resultados definitivos se conocerán en un plazo máximo de 48 horas desde el cierre de los colegios electorales pero, si no hay cambios significativos, ambos candidatos se verán las caras en una segunda vuelta el próximo 1 de noviembre.
La incógnita ahora es si Giurov logrará sumar más apoyos en esta nueva cita con las urnas y, en tal caso, en qué medida. El aspirante, de 50 años, cuenta con el aval de la oposición liberal-conservadora, favorable a las reformas. También queda por determinar el destino de los votos obtenidos por los aspirantes ya excluidos de la carrera presidencial.
En cualquier caso, uno de los elementos más llamativos de la jornada ha sido la muy baja participación, que apenas ha alcanzado el 22% de los cerca de 6,5 millones de ciudadanos búlgaros con derecho a voto para elegir al jefe del Estado de los próximos cinco años, en unas elecciones a las que se presentaban 27 candidatos.
Un presidente elegido en las urnas pero con poderes acotados
Aunque el presidente de Bulgaria es escogido por sufragio directo, sus atribuciones son relativamente reducidas. A diferencia del modelo francés, el jefe del Estado búlgaro no puede destituir al primer ministro, si bien ostenta el cargo de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Desde Sofía, la Presidencia tiene la potestad de otorgar o retirar la ciudadanía búlgara y designar, a propuesta del Gobierno, a los embajadores y representantes del país ante organismos internacionales.
El jefe del Estado dispone asimismo de derecho de veto, lo que le permite devolver al Parlamento los proyectos de ley aprobados. Por este motivo, según la oposición, presidente y primer ministro no deberían pertenecer al mismo bloque político.