Al menos nueve personas han perdido la vida este sábado en una serie de bombardeos aéreos lanzados por el Ejército israelí contra las localidades de Ansar y Deir el Zahrani, situadas en el distrito de Nabatiye, en el sur de Líbano, en un contexto de intensificación de los ataques israelíes en la región pese al alto el fuego vigente.
El Ministerio de Sanidad libanés ha difundido este sábado un balance oficial sobre el ataque contra Ansar, donde han muerto siete personas, entre ellas tres menores y dos mujeres, además de dejar otros dos civiles heridos. En paralelo, otro bombardeo contra Deir Zahrani ha provocado la muerte de dos personas y ha causado nueve heridos.
Además, aviones de combate israelíes han efectuado ataques aéreos sobre la estratégica colina de Ali al Taher --descrita por el Ejército de Israel como un importante “bastión” del partido-milicia chií Hezbolá-- en las inmediaciones de Nabatiye al Fauqa.
El Ejército israelí ha confirmado en un mensaje en redes sociales haber llevado a cabo ataques aéreos durante la noche contra “infraestructuras de la organización terrorista Hezbolá” en Nabatiye y Ansar, sin aportar más detalles sobre el desarrollo de los bombardeos.
“Los ataques se han llevado a cabo tras una acción de la organización terrorista Hezbolá contra nuestras fuerzas en la zona de Ali al Tahar, que se encuentra dentro de la zona de seguridad en la que operan las tropas del Ejército israelí”, ha indicado, antes de añadir que no permitirá que la milicia “dañe a los civiles” ni a sus fuerzas.
Según las autoridades libanesas, más de 4.300 personas han muerto y otras 12.200 han resultado heridas en ataques del Ejército de Israel contra el país vecino desde el 2 de marzo, fecha en la que se reanudaron los combates con Hezbolá.
Los bombardeos prosiguen pese a la firma de un acuerdo con el Gobierno libanés que contempla el desarme de Hezbolá y una retirada progresiva del Ejército en el sur de Líbano. Israel sostiene su ofensiva, a pesar del alto el fuego en vigor y en pleno diálogo sobre el plan de desarme, argumentando la presencia de “infraestructura terrorista” del grupo que supondría una amenaza para las tropas israelíes.