España no es un país libre de terremotos, pero tampoco se encuentra en una zona geológica comparable a la de Venezuela. La devastación del doble golpe sísmico registrado en el país sudamericano hace plantearnos la pregunta sobre si España podría sufrir un terremoto de magnitud similar y qué territorios están más expuestos a un gran movimiento de tierra.
La respuesta de los expertos es clara: España tiene actividad sísmica relevante, especialmente en el sureste peninsular, el mar de Alborán, el Golfo de Cádiz, los Pirineos y Canarias, pero la probabilidad de un terremoto de magnitud superior a 8 cerca de una gran ciudad española es baja. No imposible, pero sí mucho menos probable que en regiones situadas sobre límites de placas más activos.
España sí tiene riesgo sísmico, pero no como Venezuela
La principal diferencia está en la geología. Venezuela se encuentra en una zona de contacto entre grandes placas tectónicas, con fallas capaces de acumular mucha energía y liberarla en terremotos de gran magnitud.
España, en cambio, está afectada por la interacción entre las placas Africana y Euroasiática, pero esa deformación es más lenta, más difusa y se reparte en distintas zonas. Por eso el país registra terremotos, algunos destructivos, pero no forma parte de las regiones del planeta con mayor frecuencia de grandes seísmos.
El Instituto Geográfico Nacional mantiene mapas de sismicidad y peligrosidad que muestran que la actividad sísmica española se concentra en áreas concretas, sobre todo en el sur y sureste de la Península, en el entorno del mar de Alborán, en el Golfo de Cádiz, en los Pirineos y en Canarias.
Las zonas de España más sensibles
El sureste peninsular es la zona más sensible de España a sufrir terremotos destructivos. El área de Granada, Almería, Málaga, Murcia y la Vega Baja del Segura, en Alicante, concentra parte de la mayor peligrosidad sísmica del país.
La explicación está en el contacto entre la placa Africana, la microplaca Ibérica y el bloque de Alborán. Ese contexto tectónico genera fallas activas en las Cordilleras Béticas y en el entorno del mar de Alborán.
En esta zona se han producido terremotos históricos relevantes y también episodios recientes, como el de Lorca de 2011. Aunque aquel seísmo tuvo una magnitud moderada, 5,1, provocó graves daños por su escasa profundidad, la cercanía a la ciudad y la vulnerabilidad de algunos edificios.
Mar de Alborán y litoral andaluz oriental
El mar de Alborán es otro de los puntos clave del riesgo sísmico español. Afecta especialmente al litoral de Málaga, Granada y Almería.
En esta zona confluyen estructuras tectónicas activas vinculadas a la convergencia entre África y Eurasia. Los terremotos pueden producirse bajo el mar y sentirse con fuerza en la costa, sobre todo si son superficiales y cercanos.
No todos los terremotos marinos implican tsunami, pero el riesgo asociado al Alborán no se limita solo a la sacudida del terreno: también obliga a vigilar posibles efectos secundarios en zonas costeras.
Golfo de Cádiz y Cabo de San Vicente: la zona de los grandes terremotos históricos
El Golfo de Cádiz y el entorno del Cabo de San Vicente son la zona más importante cuando se habla de terremotos de gran magnitud que pueden afectar a España.
Ahí se sitúan algunos de los mayores terremotos históricos relacionados con la Península Ibérica. El más conocido es el terremoto de Lisboa de 1755, estimado en magnitud 8,5, que provocó un tsunami y causó víctimas también en España. Otro precedente destacado es el terremoto de 1969 al suroeste del Cabo de San Vicente, de magnitud 7,8.
La diferencia respecto al sureste peninsular es que muchos de estos grandes eventos tienen epicentro marino y relativamente alejado de las principales ciudades españolas. Eso no elimina el riesgo, pero cambia el tipo de impacto: puede sentirse en amplias zonas y generar riesgo costero, aunque no necesariamente causar el mismo nivel de destrucción urbana que un seísmo superficial bajo una ciudad.
Pirineos: Navarra, Huesca, Lleida y Girona
Los Pirineos también son una zona sísmicamente activa. El riesgo se explica por la antigua colisión entre la placa Ibérica y la placa Euroasiática, que dejó estructuras geológicas capaces de generar terremotos.
La actividad pirenaica afecta especialmente a Navarra, Aragón, Cataluña y el sur de Francia. No es la zona española con mayor riesgo urbano, pero sí presenta sismicidad histórica y capacidad de producir terremotos dañinos.
Canarias: riesgo sísmico vinculado al volcanismo
Canarias tiene una realidad distinta. Su sismicidad no se explica principalmente por el choque directo entre grandes placas como ocurre en otras regiones del mundo, sino por su origen volcánico.
El archipiélago registra terremotos asociados a la actividad volcánica y al movimiento de magma en profundidad. Esto hace que Canarias tenga vigilancia sísmica permanente, especialmente en islas volcánicamente activas como Tenerife, La Palma o El Hierro.
Aun así, un terremoto como el de Venezuela no es el escenario más probable en Canarias. La peligrosidad allí está más vinculada a crisis volcánicas, enjambres sísmicos y deformaciones del terreno que a grandes fallas capaces de generar seísmos de magnitud 7 u 8.
Galicia y el noroeste peninsular
Galicia y el noroeste peninsular también registran terremotos, aunque con una peligrosidad generalmente menor que el sureste, el mar de Alborán, el Golfo de Cádiz o los Pirineos.
Existen fallas y actividad intraplaca, es decir, terremotos que se producen lejos de los grandes límites de placas. Pueden ser perceptibles y causar alarma, pero no constituyen la principal zona de riesgo sísmico del país.
¿Puede España sufrir un terremoto como el de Venezuela?
Como hemos visto, España puede sufrir terremotos importantes, pero un escenario similar al de Venezuela es poco probable en la mayor parte del territorio. La clave está en distinguir entre magnitud, ubicación y daño. Un terremoto de magnitud alta no causa los mismos efectos si ocurre lejos de la costa, a gran profundidad o bajo el mar, que si se produce a poca profundidad y cerca de una ciudad.
Por eso un terremoto de magnitud 5 o 6 puede ser muy destructivo si se produce bajo un núcleo urbano vulnerable, mientras que un terremoto de magnitud 7 u 8 en el mar puede sentirse en una zona enorme pero causar daños más limitados en tierra, salvo que genere tsunami.
mapa del riesgo sísmico en Españas
Si se ordenan las zonas españolas por sensibilidad sísmica, el mapa queda así:
- Sureste peninsular: Granada, Almería, Málaga, Murcia y Alicante.
- Mar de Alborán y litoral andaluz oriental.
- Golfo de Cádiz y Cabo de San Vicente.
- Pirineos: Navarra, Huesca, Lleida y Girona.
- Canarias, por su sismicidad volcánica.
- Galicia y noroeste peninsular, con actividad menor pero existente.
Aunque el peligro existe, no debe traducirse en alarma generalizada. La clave está en la prevención, la vigilancia del IGN, la planificación de emergencias y el cumplimiento de la normativa sismorresistente en las zonas más expuestas.