La ministra principal de Irlanda del Norte, la nacionalista irlandesa Michelle O'Neill, se ha unido a la protesta que mantiene bloqueado, por ahora, el paso de la Orden de Orange unionista por la calle Garvaghy de Portadown, después de que este recorrido haya recibido permiso oficial por primera vez en 28 años.
El controvertido desfile, fijado inicialmente para las 8.00 horas (9.00 horas en la España peninsular), permanece suspendido y los miembros de la Orden de Orange siguen aguardando, ya avanzada la tarde, a que se despeje la zona para poder iniciar la marcha, según informan medios británicos e irlandeses.
El jefe de la Policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, ha reclamado serenidad y ha subrayado el trabajo de los agentes que "están gestionando una situación excepcionalmente complicada". "La operación policial han ayudado a que hasta ahora no haya habido violencia ni desórdenes", ha señalado.
O'Neill ha reclamado la implicación del secretario de Estado para Irlanda del Norte del Gobierno británico, Chris Bryant. "¿Alguien cree que esta es una buena idea? Ninguna persona con cabeza tomaría esta decisión", ha sostenido.
"Por qué la Comisión de Desfiles después de 28 años de bloqueo de la marcha por esta calle piensa que está bien volver a traer este lío a la comunidad?", ha añadido ante los medios, acompañada por la presidenta de su partido, el Sinn Féin, y líder de la oposición en Irlanda, Mary Lou McDonald.
LLAMAMIENTOS A LA CALMA
Por su parte, el primer ministro británico, Andy Burnham, ha solicitado "calma a todas las partes". "Sé que es una situación tensa. Pedimos calma a todas las partes", ha manifestado en declaraciones a la BBC. "Ha habido avances en Irlanda del Norte y no queremos que se vuelva atrás, así que evidentemente la de hoy es una situación complicada, pero es muy importante que trabajemos para que haya calma", ha remachado.
Bryant, el secretario de Estado para Irlanda del Norte del Gobierno británico, se ha desplazado a Belfast y ha recalcado que afronta el escenario "muy, muy en serio". "Es importante que todo el mundo cumpla la ley. Pido a la gente que colabore con la Policía", ha reclamado.
El líder del Partido Unionista Democrático (DUP), principal fuerza unionista, Gavin Robinson, ha censurado la presencia de O'Neill en la concentración contraria al desfile orangista. "El deber de una ministra principal es respetar las decisiones legales, no alentar la oposición a las mismas", ha advertido.
Bryant ha evitado pronunciarse sobre si O'Neill podría estar vulnerando la ley con su actuación. "Mi trabajo no es decidir si alguien ha incumplido o no la ley. Eso le corresponde a otros. Todo lo que puedo decir es que todo el mundo debería cooperar con la Policía. Todo el mundo", ha reiterado, al tiempo que ha recordado que quienes ocupan un cargo público "tenemos el deber particular de intentar calmar y de tener un discurso moderado".
El Gobierno irlandés también ha reaccionado para expresar que está "muy preocupado por la situación". "Nuestra principal preocupación es evitar que se vuelva a las divisiones del pasado. Recordemos el importante avance conseguido en tantos años por la reconciliación al amparo del Acuerdo del Viernes Santo", ha señalado Dublín, según la radiotelevisión pública irlandesa, RTÉ.
En esta línea, los máximos representantes católico y anglicano han difundido un comunicado conjunto en el que reclaman "la creación urgente de una iniciativa constructiva, incluyente y reconciliadora". El arzobispo católico Eamon Martin y el arzobispo protestante John McDowell han coincidido en que "el primer mandamiento (...) es amar a Dios y amar a tu vecino". Dicha iniciativa debe "buscar una vía para superar la crisis actual". "Hay demasiado en juego", han alertado.
POLÉMICA MARCHA EN PORTADOWN
La Orden de Orange, principal organización protestante del territorio, reivindica la calle Garvaghy como recorrido histórico de sus desfiles en Portadown, algo que la población mayoritariamente católica del área interpreta como una provocación.
El Tribunal Supremo de Irlanda del Norte ha decidido admitir el recurso contra la prohibición que pesaba sobre la marcha desde hace décadas, impuesta tras la firma de los Acuerdos de Viernes Santo, que pusieron fin a 30 años de violencia política en la región.
Las marchas orangistas se convirtieron en uno de los principales focos de tensión política en la década de 1990, lo que motivó la creación de la Comisión de Desfiles para supervisar y regular estos eventos.
Precisamente, la comisión ha resuelto este viernes que el desfile pueda llevarse a cabo, aunque limitado a 35 participantes y sin banda de música.
El conflicto en Irlanda del Norte entre unionistas partidarios de mantener el vínculo con Reino Unido y nacionalistas que reclaman la reunificación de Irlanda se prolongó casi tres décadas, hasta la firma en 1998 de los Acuerdos de Viernes Santo, que dejaron más de 3.500 muertos.
Pese a que las tensiones entre ambas comunidades persisten, dichos acuerdos fijaron un marco político para abordar la cuestión mediante un sistema de autogobierno bajo soberanía británica y con el compromiso de Londres de convocar un referéndum de autodeterminación cuando considere que existe una mayoría favorable.