Ampliación | Yihadistas y tuaregs lanzan una ofensiva coordinada contra Bamako y otras ciudades de Malí

Grupos yihadistas y tuaregs atacan Bamako y varias ciudades de Malí en una ofensiva coordinada que pone a prueba a la junta militar y a su aliado ruso.

4 minutos

Imagen de archivo de un desfile militar en la capital de Malí, Bamako Europa Press/Contacto/Habib Kouyate

Imagen de archivo de un desfile militar en la capital de Malí, Bamako Europa Press/Contacto/Habib Kouyate

Comenta

Publicado

4 minutos

Más leídas

El Ejército de Malí ha informado de que varios grupos armados han desencadenado de madrugada una ofensiva simultánea contra posiciones militares en distintos cuarteles de la capital, Bamako, y en otras zonas del país. Esta operación supone un serio desafío tanto para la junta castrense que gobierna el país como para su principal socio en materia de seguridad, Rusia.

El Frente de Liberación para el Azawad (FLA), movimiento separatista tuareg, se ha responsabilizado de los ataques y ha confirmado que actúa junto a un aliado de peso, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), organización yihadista vinculada a Al Qaeda. Según avanzó en su día Radio France Internationale, ambas partes habrían mantenido contactos en los últimos meses para coordinar una ofensiva conjunta.

Las Fuerzas Armadas malienses han reconocido los enfrentamientos a mediodía de este sábado a través de sus canales oficiales. Unas horas más tarde aseguraban que la situación estaba bajo control y rechazaban como mera propaganda los mensajes del FLA en los que sus portavoces proclamaban la toma de la estratégica localidad de Kidal.

Medios locales han dado cuenta de choques armados en Bamako —donde, según la Embajada de EEUU, se han registrado explosiones en las inmediaciones del aeropuerto— y en las ciudades de Kati, Gao, Sévaré, Kidal y Mopti. En Kati, situada a poca distancia de la capital, se ubica la residencia del líder del golpe de Estado, el general Assimi Goita.

Más adelante, el Ejército ha anunciado una “operación de rastreo a gran escala” en Bamako, Kati y otros puntos del territorio “afectados por un complejo ataque de grupos armados terroristas”. “Una enérgica respuesta permitió derrotar al enemigo y neutralizar a varios cientos de terroristas”, ha señalado, antes de remarcar que los asaltantes “fueron superados por la potencia de fuego de nuestras fuerzas”.

En su comunicado, las autoridades militares resaltan especialmente “la cooperación de la población local en la persecución de los terroristas que huyeron” y recalcan que “la situación está completamente bajo control”.

Pese a ello, al cierre de la jornada la información seguía siendo confusa en varias áreas del país. En Mopti, por ejemplo, RFI informaba de que aún se escuchaban disparos durante la tarde.

El propio JNIM ha reivindicado estos ataques coordinados contra “la sede del presidente maliense Assimi Goita, la sede del ministro de Defensa maliense, Sadio Camara, el Aeropuerto Internacional” de Bamako e “instalaciones militares en la ciudad vecina de Kati”.

Los yihadistas aseguran haber conquistado la estratégica ciudad de Kidal, en el norte, “tras una exitosa operación llevada a cabo contra el Ejército maliense y los mercenarios rusos del Africa Corps con la participación de nuestros socios del FLA”. Horas antes había sido el FLA quien comunicó la captura de Gao.

EEUU y China llaman a extremar la seguridad

A raíz de la escalada de violencia, Estados Unidos y China han instado a sus nacionales a aumentar las precauciones. La Embajada estadounidense en Malí ha ordenado a sus ciudadanos que se refugien de inmediato tras confirmar explosiones en el aeropuerto de la capital.

Por su parte, la Embajada de China “recuerda a los ciudadanos chinos que se abstengan temporalmente de viajar a Malí” y aconseja a quienes ya se encuentran en el país que extremen las medidas de seguridad, sigan de cerca la evolución de la situación y no salgan a la calle “a menos que sea estrictamente necesario”.

Pekín mantiene importantes intereses económicos en Malí, considerado un actor relevante en el mercado del litio. Proyectos respaldados por capital chino, como la mina de Goulamina, refuerzan el peso estratégico del país en esta industria.

Mientras, el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, ha manifestado su “profunda preocupación” por la crisis en Malí y ha condenado “enérgicamente” los ataques perpetrados en diversas ciudades.

Una alianza entre yihadistas y tuaregs

En marzo de este año, fuentes citadas por RFI ya apuntaban a contactos entre dirigentes yihadistas y tuaregs para lanzar operaciones conjuntas contra el Ejército maliense y sus principales apoyos externos: los mercenarios rusos del antiguo Grupo Wagner, ahora Africa Corps, que prestan servicios de seguridad y vigilancia a la junta encabezada por Goita.

La ofensiva actual se produce tras varios meses de acciones del JNIM y del FLA contra rutas de abastecimiento de combustible que llegaron a poner en serio riesgo el suministro a Bamako.

La junta que hoy gobierna el país se hizo con el poder mediante dos golpes de Estado en 2020 y 2021. Desde entonces, ha sellado una alianza regional con las juntas militares de Burkina Faso y Níger, unidas por su rechazo a la antigua potencia colonial francesa y por su acercamiento a Rusia.

Pese a ello, el Sahel continúa afrontando graves problemas de seguridad debido a los ataques recurrentes del JNIM, de los grupos separatistas tuareg y de células itinerantes vinculadas a Estado Islámico. El régimen maliense había prometido transferir el poder a un gobierno civil como muy tarde en marzo de 2024, pero esa transición no se ha materializado.

En julio de 2025, las autoridades militares concedieron a Goita un mandato presidencial de cinco años, renovable “tantas veces como sea necesario” y sin pasar por las urnas.

La inestabilidad persiste a pesar del despliegue de fuerzas asociadas a Rusia, que sustituyeron a las tropas francesas. Esta situación pone de relieve la fragilidad del equilibrio internacional en una región donde potencias como Estados Unidos, China y Rusia compiten por ganar influencia.