Las autoridades polacas han comunicado este miércoles la detención en Varsovia de un ciudadano ucraniano acusado de haber intervenido en un sabotaje contra una planta de armamento situada en la ciudad rumana de Brasov a mediados de septiembre, una operación que habría sido orquestada por los servicios de Inteligencia rusos.
El ministro del Interior de Polonia, Marcin Kierwinski, ha explicado que este ciudadano ucraniano está bajo sospecha de haber tomado parte en el incendio registrado en dichas instalaciones el 14 de septiembre. A raíz de estos hechos, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumanía convocó la víspera al embajador ruso para pedir explicaciones.
El fuego afectó a las instalaciones que la empresa de defensa rumana Carfil tiene en Brasov, en la región histórica de Transilvania, desde donde se centra principalmente en la producción de drones militares.
El Ejecutivo rumano ha responsabilizado a Rusia de este ataque, por el que ya habían sido arrestados en Alemania otros dos sospechosos de nacionalidad bielorrusa. El presidente Nicusor Dan ha denunciado que "durante años" Moscú ha intentado socavar a las democracias europeas mediante este tipo de acciones de guerra híbrida.
"Todo esto no son incidentes aislados, sin conexión entre sí, sino que forman parte de una campaña premeditada y coordinada", afirmó Dan, quien alertó de que Rusia utiliza las redes sociales para reclutar y manipular a las personas que finalmente acaban ejecutando este tipo de actos ilícitos.