El recién nombrado primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham, ha comunicado este jueves una rebaja de impuestos dirigida a pubs, discotecas y locales de conciertos en todo el país, como parte de un nuevo paquete de medidas orientado a impulsar la actividad económica y salvaguardar un símbolo clave de la cultura británica.
“Voy a aplicar una reducción del 20% en el impuesto sobre actividades económicas a miles de bares, discotecas y locales de música”, ha explicado en un mensaje difundido en redes sociales, sin detallar todavía el alcance concreto de la iniciativa ni el coste que tendrá para las arcas públicas.
Burnham ha enmarcado este anuncio dentro de una estrategia más amplia para reanimar este tipo de establecimientos, característicos del ocio y la vida social en Reino Unido. “No me quedaré de brazos cruzados mientras estos preciados espacios locales desaparecen, sustituidos por ventanas tapiadas y carteles de 'Se vende'”, ha subrayado, dejando claro que considera prioritario frenar el cierre de estos negocios.
En esta línea, ha vuelto a poner en valor el papel de los pubs en la vida cotidiana del país. “Son el corazón de nuestras comunidades y ya es hora de que los apoyemos”, ha recalcado, insistiendo en que estos locales funcionan como punto de encuentro social y parte esencial del tejido comunitario británico.
La rebaja fiscal se suma a otras decisiones recientes del nuevo Ejecutivo enfocadas a aliviar el impacto del encarecimiento del coste de vida en Reino Unido. Entre ellas figuran la reducción del IVA aplicado a la factura energética y la fijación de un precio máximo de dos libras (unos 2,34 euros) para el billete de autobús en todo el territorio británico.
Burnham ha llegado a Downing Street con la promesa de transformar el modelo político y económico vigente en las últimas cuatro décadas en Reino Unido, argumentando que el sistema ha dejado atrás a amplias capas de la población y a numerosas regiones, especialmente en el norte de Inglaterra y en Escocia.
En su estreno en el cargo, el primer ministro habló de la necesidad de corregir los “caminos equivocados” seguidos en los años ochenta, aludiendo a la etapa de Margaret Thatcher, cuando “la política se centralizó, la economía se privatizó y amplias partes del país se desindustrializaron”.
Mientras tanto, la oposición, liderada por la jefa de los conservadores, Kemi Badenoch, ha arremetido contra el nuevo Gobierno, al considerar que Burnham ha llegado al poder “sin haber presentado un plan claro para afrontar ninguno de los problemas a los que se enfrenta el país” y advirtiendo de que Reino Unido no puede seguir incrementando su endeudamiento, por lo que, a su juicio, la única vía pasa por recortar el gasto público, una visión que choca frontalmente con la agenda económica del nuevo 'premier'.