Estados Unidos ha expresado su rechazo frontal a “cualquier intento” de “derrocar” al Ejecutivo del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y, al mismo tiempo, ha adelantado que reforzará su asistencia de emergencia y el respaldo a las operaciones logísticas en el país andino para aliviar la situación de la población más afectada por el bloqueo que paraliza Bolivia desde hace semanas.
“El Departamento de Guerra y la Coalición contra cárteles de las Américas (A3C) rechazan cualquier intento de derrocar al Gobierno legítimo del presidente Paz en Bolivia”, ha manifestado el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en un mensaje publicado en redes.
En ese comunicado, Hegseth ha subrayado la necesidad de que La Paz impida que “se repita el antiguo 'statu quo' de dominio narcoterrorista en la región”, y, tras remarcar que Estados Unidos “está atento”, ha recalcado que Washington continuará respaldando a socios de la A3C, entre ellos Bolivia, con el objetivo de “garantizar” la disuasión de los “narcoterroristas” que buscan “lucrarse con la muerte y destrucción” en el hemisferio.
Del mismo modo, según ha explicado el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, el responsable de la cartera, Marco Rubio, mantuvo este jueves una conversación telefónica con el jefe del Gobierno boliviano para “reafirmar el compromiso inquebrantable” de Estados Unidos de “apoyar la democracia” del país andino y “al Gobierno de Paz en su labor de reconstrucción del país tras veinte años de políticas socialistas fallidas”.
En esa llamada, el máximo representante de la diplomacia estadounidense señaló, de acuerdo con el relato de su portavoz, que está “intensificando la ayuda de emergencia” y el “apoyo a las operaciones logísticas” en Bolivia con el fin de “ayudar a quienes se enfrentan a una grave escasez de alimentos y medicamentos debido a los bloqueos ilegales de carreteras” que, ha opinado, están “destinados a desestabilizar la sociedad boliviana”.
Este miércoles, el propio Paz se pronunció sobre las protestas que sacuden al país desde hace semanas y que reclaman su dimisión, definiéndolas como “la batalla de las batallas” y relacionándolas con redes del narcotráfico a las que acusa de “alimentar movilizaciones y acciones en contra de la Constitución”.
“Esta es la batalla de todas las batallas. O transformamos la patria hacia un destino institucionalizado, sin corrupción y con el narcotráfico acorralado, o vuelve un pasado donde todo vale”, advirtió.