Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y Corea del Sur han comenzado este lunes una nueva ronda de maniobras militares aéreas que se prolongará, al menos, durante dos semanas, con el objetivo de reforzar su preparación frente a eventuales ataques en un contexto de creciente tensión en la zona.
En un comunicado, la Fuerza Aérea surcoreana ha explicado que estos ejercicios buscan perfeccionar las misiones de contraataque aéreo con el fin de incrementar la “capacidad de respuesta conjunta” de ambos ejércitos ante una posible ofensiva.
Las maniobras, denominadas ‘Bandera de Libertad’, se desarrollarán en la base aérea de Kunsan, situada en la ciudad de Gunsan, a unos 180 kilómetros de la capital, Seúl. Está previsto que en ellas participen cazas F-15, KF-16 y F-35A de la Fuerza Aérea de Corea del Sur.
Asimismo, se desplegarán aviones de transporte KC-330 y aeronaves de alerta temprana E-737, conocidos como ‘Ojo de Paz’. Por parte de Estados Unidos, se sumarán varios F-15 y aviones de reconocimiento RC-135, además de helicópteros MH-60 ‘Seahawk’, cazas furtivos F-35B y drones de vigilancia MQ-9 ‘Reaper’ del Cuerpo de Marines.
“El objetivo de estas misiones es mejorar la interoperabilidad y desarrollar capacidades operativas conjuntas para tiempos de guerra, tales como el contraataque aéreo defensivo y la interceptación aérea”, señala la nota, en la que también se subraya la “evolución del entorno de guerra moderna”.
Este tipo de ejercicios se introdujeron en 2024 en sustitución de las maniobras a gran escala que se realizaban anteriormente, conocidas como ‘Defensa Vigilante’ y ‘Entrenamiento de Vuelo de Corea’.