El organismo nuclear de la ONU señala que, por el momento, no dispone de pruebas de que las autoridades de Irán hayan levantado de nuevo las instalaciones alcanzadas en los bombardeos llevados a cabo por Estados Unidos e Israel en 2025 y en febrero de este año, coincidiendo con el estallido de la guerra de Irán.
“Desde junio de 2025, no hemos detectado ninguna actividad de reparación o reconstrucción de las instalaciones dañadas en los ataques militares de 2025 y 2026”, ha explicado este martes el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, en una declaración ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Grossi ha vuelto a denunciar que, en la actualidad, sus equipos de inspección solo pueden acceder a la central nuclear de Bushehr. En este emplazamiento, ha subrayado, se mantiene una cooperación técnica con los expertos iraníes para “gestionar la entrega del equipo de salvaguardias necesario para la verificación del combustible gastado”.
Fuera de Bushehr, ha recalcado que no existe colaboración alguna respecto a otras instalaciones que fueron objeto de ataques, entre ellas la planta de enriquecimiento de combustible de Fordow, la planta piloto de enriquecimiento de combustible y la planta de enriquecimiento de combustible de Natanz, varias instalaciones del complejo de Isfahán y el reactor de investigación de agua pesada de Jondab.
El responsable del OIEA ha insistido en que sus inspectores siguen sin poder comprobar de forma independiente el estado del material nuclear iraní, incluidos los 440 kilogramos (970 libras) de uranio enriquecido hasta un 60% que Teherán había declarado previamente, y ha reclamado a las autoridades iraníes que autoricen de nuevo la entrada del organismo.
“A día de hoy, el OIEA no ha podido verificar que no se haya producido ninguna desviación de material nuclear sujeto a salvaguardias”, ha afirmado.
En paralelo, Grossi ha recordado que el Gobierno de Estados Unidos ha sostenido en varias ocasiones que logró destruir las instalaciones nucleares de Irán, pero hasta ahora no ha presentado evidencias concluyentes que respalden dichas afirmaciones.
“Nada sustituye el acceso a las instalaciones para verificar la situación real”, ha manifestado Grossi a este respecto. “Animo a Irán a que considere medidas técnicas y graduales que permitan crear las condiciones necesarias para el regreso de nuestros inspectores”, ha concluido, subrayando que solo una presencia continuada del OIEA sobre el terreno permitiría aclarar el destino del material nuclear y el estado real de las infraestructuras dañadas.