Colombia celebra este domingo la segunda vuelta de unas elecciones presidenciales marcadas por la polarización y por el pulso entre dos modelos de país: el del senador izquierdista Iván Cepeda, heredero político del ciclo reformista abierto por Gustavo Petro, y el del abogado conservador Abelardo de la Espriella, que plantea un giro de mano dura, reducción del Estado y ruptura con la agenda del actual Gobierno.
La cita electoral llega después de una primera vuelta en la que De la Espriella se impuso con el 43,7% de los votos, por delante de Cepeda, que obtuvo el 40,9%. Al no superar ninguno de los candidatos el 50%, los colombianos deberán decidir ahora quién gobernará el país durante el periodo 2026-2030.
Iván Cepeda: derechos humanos, reformas sociales y paz
Iván Cepeda, de 63 años, es senador, filósofo y una de las figuras más reconocibles de la izquierda colombiana. Su trayectoria está vinculada a la defensa de los derechos humanos, a la memoria de las víctimas del conflicto armado y al proceso de paz con las FARC.
Hijo del dirigente Manuel Cepeda, asesinado en 1994, el candidato del Pacto Histórico ha construido su carrera política alrededor de la denuncia de la violencia política y de la defensa de una salida negociada a los conflictos armados.
Su programa propone profundizar las reformas sociales impulsadas durante el mandato de Gustavo Petro, con más presión fiscal sobre las grandes fortunas, redistribución de tierras, fortalecimiento de los programas sociales y continuidad de las negociaciones de paz con grupos armados.
En la recta final, Cepeda ha tratado de ampliar su base electoral y moderar algunos elementos de su discurso para atraer al centro político, en una campaña condicionada por el desgaste del Gobierno Petro y por el debate sobre la seguridad.
De la Espriella: mano dura, menos Estado y ruptura con Petro
Abelardo de la Espriella llega a la segunda vuelta como la gran sorpresa de la elección. Abogado penalista, empresario y sin experiencia previa en cargos públicos, ha construido una campaña de perfil nacionalista, conservador y de fuerte presencia digital.
Su discurso se apoya en tres grandes ejes: seguridad, economía y rechazo frontal al petrismo. De la Espriella promete una política de mano dura contra el crimen, la construcción de grandes cárceles, el fin de las negociaciones con los grupos armados que no se sometan y un fuerte recorte del aparato estatal.
En materia económica, plantea reducir impuestos, desregular la actividad empresarial y reactivar la exploración de petróleo y gas, incluido el fracking. Su candidatura ha conectado con sectores conservadores, empresariales y votantes preocupados por el deterioro de la seguridad.
Sus críticos, sin embargo, alertan del tono agresivo de su campaña, de sus ataques a medios y periodistas y de sus vínculos profesionales con clientes controvertidos, algo que él separa de sus posiciones políticas.
Plebiscito sobre Petro
Aunque Gustavo Petro no está en la papeleta, su Gobierno ha ocupado el centro de la campaña. Para Cepeda, la elección supone defender la continuidad de una agenda social reformista, aunque con ajustes y matices. Para De la Espriella, la segunda vuelta es la oportunidad de cerrar el ciclo político abierto por el primer presidente de izquierdas de Colombia.
Las encuestas sitúan a De la Espriella con ventaja, aunque el resultado dependerá de la movilización de los indecisos, del voto en blanco y de la capacidad de cada candidatura para atraer a los electores que quedaron fuera de la segunda vuelta.
