El Departamento de Estado de Estados Unidos ha defendido este jueves su decisión de negar el visado a la exalcaldesa de Barcelona y candidata a la Presidencia del Gobierno español por el Frente Amplio, Ada Colau, subrayando que la entrada en territorio estadounidense “es un privilegio, no un derecho”. Con estas explicaciones, Washington contesta a las críticas de la dirigente, que ha atribuido la prohibición de viajar a Puerto Rico a un “veto político” e ideológico vinculado a su participación en una flotilla de ayuda a Gaza.
Un portavoz del Departamento de Estado ha indicado a Europa Press que, bajo el mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y del secretario de Estado, Marco Rubio, la Administración está “poniendo los intereses estadounidenses primero en nuestro proceso de visados”. “Como ha dicho el secretario Rubio, un visado estadounidense es un privilegio, no un derecho”, ha recalcado la diplomacia norteamericana, precisando que cada petición se analiza “caso por caso tras una revisión rigurosa y una investigación exhaustiva para determinar si el individuo es elegible bajo la ley estadounidense”.
Las aclaraciones de Washington se producen después de que Colau hiciera público que las autoridades estadounidenses le han impedido desplazarse a Puerto Rico —territorio con estatus de estado libre asociado—, donde tenía previsto intervenir dentro de dos semanas en el encuentro municipalista internacional ‘Fearless Cities’, al que también está convocado el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Tras la denegación de la autorización electrónica (ESTA) —que sí fue concedida al resto de miembros de su delegación—, la exregidora catalana acudió hace 15 días a una entrevista en la Embajada de EEUU en Madrid.
De acuerdo con el entorno de la candidata, el interrogatorio del personal consular se centró casi exclusivamente en su activismo propalestino y en los tres días que permaneció retenida en Israel tras participar en la Flotilla rumbo a Gaza. Finalmente, el equipo de Colau recibió la negativa definitiva, justificada formalmente en la presunta “sospecha de que quiere migrar ilegalmente al país”, un motivo que consideran una coartada para encubrir una decisión de carácter estrictamente político.
La “revisión rigurosa” citada por el Departamento de Estado se inscribe en la línea dura adoptada por la Administración Trump frente a las iniciativas de apoyo a Palestina. El pasado mes de abril, el Gobierno estadounidense ya condenó con firmeza la flotilla solidaria en la que tomó parte Colau, calificándola de “iniciativa pro-Hamás” promovida por una organización sancionada por terrorismo, y avisó de posibles repercusiones legales para quienes se sumaran a la misma.
Críticas de Colau y reacciones políticas en España
Tras confirmarse el veto, Colau ha arremetido contra lo que interpreta como una nueva muestra del “autoritarismo que protagoniza Trump”. “Llama la atención que Trump se llena tanto la boca de la palabra libertad, pero luego esté cerrando sus fronteras a cualquier persona que sencillamente no le gusta, porque en mi caso no tenía ningún argumento legal”, ha reprochado la candidata del Frente Amplio.
La resolución de Estados Unidos ha desencadenado numerosas muestras de apoyo dentro de su espacio político. El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, ha calificado de “paradoja” lo ocurrido, comparándolo con la reciente visita a España del presidente argentino, Javier Milei. “Puede entrar (Milei) a España a hablar de recortes, pero Colau no puede entrar a Estados Unidos a hablar de derechos”, ha señalado.
Asimismo, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha sostenido que Colau “tiene que sentirse honrada” por el veto, y ha contrapuesto su actitud a la de las formaciones de derecha que “van de patriotas pero doblan la espalda ante Trump y Netanyahu”.