El Ministerio de Exteriores de Irán ha sostenido, en un mensaje difundido pasada la medianoche de este jueves, que las trabas de Estados Unidos para cerrar un acuerdo con la República Islámica que ponga fin a la guerra se deben principalmente a “el incumplimiento de los compromisos diplomáticos” por parte de la Administración de Donald Trump y a su “adicción a la fuerza y la presión”, y no al liderazgo religioso iraní, como afirmó la víspera el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.
“¿Qué tienen que ver el incumplimiento de los compromisos diplomáticos por parte del Gobierno estadounidense y su adicción a la fuerza y la presión con las 'creencias religiosas' de los iraníes?”, ha planteado en una publicación en redes el portavoz de la diplomacia iraní, Esmaeil Baqaei. El representante ha recalcado que “lo que hace imposibles las 'negociaciones racionales' no son las 'creencias religiosas de Irán', sino el comportamiento de Estados Unidos en las negociaciones, que no es más que un dictado unilateral en lugar de una diplomacia genuina”.
En esta misma línea, ha reprochado que “no se pueden exigir concesiones mientras se rechaza la reciprocidad, dictar condiciones mientras se ignoran los intereses legítimos de la otra parte y esperar un acuerdo duradero”.
En el resto del mensaje, Baqaei ha añadido que “la fe no excluye la 'racionalidad', del mismo modo que el laicismo no garantiza la sabiduría”. A continuación, ha urgido a la Administración Trump a “dejar de hacer suposiciones ideológicas sobre las creencias religiosas de los iraníes”. “Empezad a comprender los intereses estratégicos y las preocupaciones legítimas en materia de seguridad de Irán. Y, sobre todo, en lugar de acusar a los demás, abordad vuestro propio historial de promesas incumplidas”, ha reclamado el portavoz.
Las declaraciones del Ministerio iraní responden directamente a Marco Rubio, quien el día anterior había asegurado que “es sumamente difícil alcanzar un acuerdo” con la República Islámica porque, según él, sus dirigentes “no saben cómo negociar y están controladas por clérigos chiíes radicales”, los cuales estarían, subrayó, “movidos por su teología”.