Las autoridades francesas han actualizado a 142 el número total de detenidos en París durante las manifestaciones de este sábado en defensa de los servicios públicos y para exigir mejoras del poder adquisitivo. De ellos, 126 permanecen bajo custodia policial, según ha comunicado este domingo la Prefectura de Policía de la capital.
Una portavoz del organismo, Hélène Denéchère, ha confirmado en declaraciones recogidas por BFMTV el saqueo de un establecimiento comercial y daños en un concesionario de automóviles en el marco de las protestas. No obstante, ha destacado que “la rápida actuación de las fuerzas del orden” evitó que los participantes en los disturbios accedieran al segundo local.
La portavoz ha calculado en unos 500 los “alborotadores” presentes en el tramo final de la marcha parisina, cuya asistencia total se ha situado entre 110.000 y 250.000 personas.
En el conjunto del país, y pese a las restricciones impuestas, las protestas congregaron a 410.000 manifestantes, de acuerdo con los datos del Ministerio del Interior. La cifra contrasta con el recuento del sindicato CGT (Confederación General del Trabajo), que eleva la participación hasta los 800.000. El ministro de Interior, Laurent Núñez, ha subrayado que “las marchas transcurrieron sin incidentes”, aunque ha alertado de la presencia de grupos radicales que se desmarcaron de las convocatorias autorizadas para llevar a cabo actos violentos.
Los disturbios se extendieron también a otras ciudades francesas, como Marsella, Toulouse, Niza y Tours, además de la capital.
Núñez ha denunciado que las fuerzas de seguridad tuvieron que hacer frente a un nivel de violencia “extremadamente alto” y ha indicado que dos personas resultaron gravemente heridas durante las intervenciones policiales, según recoge el diario ‘Le Monde’.
Por su parte, Denéchère ha admitido que en la anterior jornada de protestas se había infravalorado “la afluencia de personas que buscaban pelea, su número y su potencial violencia”.
Por este motivo, para la nueva convocatoria de este sábado, las autoridades revisaron al alza el dispositivo con el fin de “garantizar la seguridad de la manifestación y disuadir y obstaculizar la llegada de alborotadores”. En total, se desplegaron en torno a 70.000 policías y gendarmes para controlar las movilizaciones, un 20% más que en la jornada del 17 de octubre.