Los principales dirigentes de los partidos que integran el bloque opositor en Israel celebran este martes un encuentro conjunto con el objetivo de explorar la formación de un Ejecutivo alternativo al del primer ministro, Benjamin Netanyahu, impulsados por su propósito común de desalojar al líder del Likud del poder y evitar una nueva cita con las urnas.
En la reunión participan el líder de la oposición, Gadi Eisenkot, cuyo partido Yashar logró 21 escaños y se consolidó como segunda fuerza política del país, junto a sus posibles socios de B'Yachad, Naftali Bennett y Yair Lapid; y Los Demócratas, Yair Golan; además de Avigdor Lieberman, de Yisrael Beitenu.
Antes del encuentro, Lieberman ha reiterado su apuesta por un Gobierno alternativo a Netanyahu, pero manteniendo su postura de excluir a las formaciones árabes del futuro Ejecutivo. “Debemos prevenir nuevas elecciones”, ha subrayado el dirigente israelí en un mensaje en redes sociales, un día después de confirmar su respaldo a Eisenkot, un gesto clave que refuerza las opciones de que el exjefe del Estado Mayor reciba el encargo de formar gobierno por parte del presidente israelí, Isaac Herzog.
Lieberman, antiguo socio de Netanyahu y exministro de Defensa y de Exteriores en gabinetes liderados por el dirigente del Likud, ha insistido en que la alternativa se articule sin los partidos árabes Raam y Lista Conjunta, pese a que ambos lograron conjuntamente un resultado histórico con 19 escaños que les otorga un papel decisivo en la aritmética parlamentaria.
“En la situación política creada hay suficiente espacio para maniobrar, y con una navegación correcta es posible formar rápidamente un Gobierno funcional y estable sin Raam y la Lista Conjunta”, ha defendido.
Esta posición choca con la de Los Demócratas. Su líder, Yair Golan, se ha reunido este mismo martes con los dirigentes de la Lista Conjunta, Yusef Jabarin y Ahmad Tibi, en el primer encuentro entre ambas partes desde las elecciones celebradas hace una semana, según ha informado el propio partido mediante un comunicado.
Durante la cita, los responsables políticos abordaron “la coordinación entre las facciones y los pasos necesarios para usar la mayoría parlamentaria para reemplazar” al Gobierno de Netanyahu, además de “asuntos clave” que afectan a la ciudadanía árabe, dentro de una estrategia de coordinación “con la voluntad de formar un Gobierno de cambio”.
Por su parte, en declaraciones recogidas por “The Times of Israel” antes de la reunión, Lapid ha recalcado la urgencia de acelerar las conversaciones para constituir un nuevo Gobierno en Israel ante los “intentos graves y peligroso de socavar el resultado electoral”, en alusión a las acusaciones de irregularidades formuladas por Netanyahu.
A su juicio, la actitud del primer ministro es un “recordatorio” de que las formaciones opositoras deben colaborar para “apartar” a Netanyahu del poder.
Mientras tanto, Herzog se ha dado de plazo hasta el miércoles para que todos los partidos mantengan contactos entre sí antes de empezar a citar a los líderes de las formaciones que han conseguido representación en la Knesset.
El escrutinio final otorgó la victoria al Likud, con 27 escaños, frente a los 21 de Yashar. Sin embargo, ninguno de los dos bloques alcanza por sí solo la mayoría necesaria, lo que sitúa la llave de la gobernabilidad en manos de los partidos árabes o de una coalición derechista que deje fuera a las formaciones ultraortodoxas.