Las autoridades de Sri Lanka han dado por concluida la crisis originada este pasado sábado en la gran prisión de Mahara, tras un violento choque entre internos y funcionarios y un posterior intento de fuga que se ha saldado con un preso fallecido y seis heridos.
La Autoridad Penitenciaria del país ha informado del traslado de 104 internos desde esta cárcel situada en las afueras de la capital, Colombo, y ha confirmado la retirada de los agentes de la Fuerza de Intervención Rápida de la Policía, así como de los efectivos del Ejército y de la Armada que anoche llegaron a irrumpir en el patio del centro para recuperar el control de la población reclusa.
Los disturbios se desencadenaron durante una jornada de visitas familiares a la prisión, en la que los allegados acudieron para interesarse por la situación de los internos. En ese contexto, los presos comenzaron a lanzar piedras contra los guardias y un grupo de ellos trató de huir sin éxito. Los funcionarios respondieron abriendo fuego contra los reclusos, lo que provocó las víctimas, confirmadas por fuentes médicas en un balance aún provisional.
Una vez sofocado el incidente, los familiares de los internos podrán reanudar el régimen de visitas a partir del próximo lunes, al tiempo que se ponen en marcha las labores de reparación de los desperfectos causados por el intento de motín. Los daños afectan a la división de rehabilitación, el área de visitas, el hospital penitenciario, la cocina, la sección industrial y varios edificios anexos, según detalla el portal ceilandés NewsWire.