La Policía desmantela las acampadas “ilegales” por la vivienda en Lisboa y Oporto tras choques con los manifestantes

La Policía portuguesa desaloja las acampadas por la vivienda en Lisboa y Oporto, con heridos y detenidos, y el presidente impulsa un pacto político.

Filas de tiendas de campaña instaladas en la plaza del Rossio, con el Teatro Nacional D. María II al fondo, durante la manifestación en Lisboa, Portugal, el 24 de octubre de 2026 Henrique Casinhas / Zuma Press / Europa Press

Filas de tiendas de campaña instaladas en la plaza del Rossio, con el Teatro Nacional D. María II al fondo, durante la manifestación en Lisboa, Portugal, el 24 de octubre de 2026 Henrique Casinhas / Zuma Press / Europa Press

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Tras varias horas de avisos previos, la Policía portuguesa ha procedido este domingo a desmantelar las acampadas que reclamaban soluciones al problema del acceso a la vivienda en Lisboa y Oporto, argumentando que se trataba de un “asentamiento ilegal”, una actuación que ha acabado derivando en enfrentamientos entre agentes y manifestantes.

En torno a 200 tiendas de campaña se encontraban levantadas en la Plaza de Pedro IV, en Lisboa, y en la plaza de Juan I, en Oporto. En apenas diez minutos, los agentes portugueses han roto los cordones humanos organizados por los concentrados y han llegado hasta el campamento, en una operación descrita como “dura, pero rápida y eficaz”, según ha informado el medio luso ‘Diario de Noticias’.

La Policía había reiterado en numerosas ocasiones que consideraba estas acampadas como “ilegales” y que, a partir de las 00.30 (hora local) de este domingo, contaba con la orden de retirarlas, al tiempo que insistía en que los manifestantes podían permanecer en la zona, pero sin las estructuras de acampada.

En Oporto, el desalojo se llevó a cabo de forma más inmediata, con los agentes empleando sus escudos para empujar rápidamente a los concentrados fuera de la plaza. La organización ha informado de 37 heridos leves, una cifra similar a la intervención del pasado 15 de octubre, cuando se registraron 39 heridos, aunque en esta ocasión no se habrían repetido escenas de violencia tan intensa. Tras el levantamiento de las tiendas, llegaron ambulancias con personal sanitario y especialistas en apoyo psicológico para atender a las personas afectadas.

En Lisboa, la actuación fue más complicada y la intervención policial se ha calificado de más “contundente”. Algunos manifestantes recorrieron varias calles de la ciudad causando daños materiales, volcando contenedores y deteriorando terrazas de determinados restaurantes. Con parte del mobiliario de uno de estos locales, varios activistas intentaron atacar a los agentes, según han denunciado las autoridades, y más tarde un grupo más numeroso lanzó piedras y botellas contra la Policía que trataba de dispersarlos.

Como resultado de estos incidentes, alrededor de diez personas han sido detenidas y se enfrentan a acusaciones de desobediencia por negarse a desmontar las tiendas de campaña cuando se les ordenó. La escalada de tensión en las calles —que ya dejó 55 detenidos el martes durante el desmantelamiento del primer campamento en Lisboa y cerca de 40 heridos tras una carga policial en Oporto el pasado 15 de octubre— ha incrementado la presión sobre las instituciones para encontrar respuestas políticas al encarecimiento del coste de la vida.

Ante esta situación, el presidente de Portugal, António José Seguro, ha decidido intervenir convocando el próximo 29 de octubre a todos los partidos con representación parlamentaria, en la que será la primera ronda de contactos de este tipo desde que asumió la Presidencia el pasado mes de marzo. El jefe del Estado pretende impulsar un amplio pacto de Estado entre las distintas fuerzas políticas que permita consensuar medidas urgentes y también de carácter estructural.

“Un problema concreto y humano exige respuestas igualmente concretas y humanas”, defendió recientemente el presidente luso, que ha pedido a todas las formaciones cruzar propuestas para hallar puntos de encuentro que contribuyan a aliviar la emergencia habitacional que vive el país.