Barcelona afronta este domingo el balance de una tarde y noche de disturbios que dejó alrededor de un centenar de detenidos y 14 comercios vandalizados o saqueados en el centro de la ciudad. Aproximadamente una cuarta parte de los arrestados son menores de edad, según los datos provisionales ofrecidos por las autoridades. El alcalde, Jaume Collboni, ha anunciado que el Ayuntamiento se personará en los procedimientos judiciales por los daños.
Los incidentes comenzaron el sábado 24 de octubre alrededor de las seis de la tarde, después de una convocatoria juvenil difundida por redes sociales. La concentración en plaza Catalunya derivó en enfrentamientos con la policía, incendios, roturas de escaparates y saqueos que se extendieron por las calles próximas.
La consellera de Interior, Núria Parlon, atribuyó los hechos a grupos “no organizados” que, según su valoración, no estaban defendiendo “ningún derecho”. Tanto ella como Collboni separaron expresamente estos episodios de violencia de las movilizaciones pacíficas y de la acampada por el acceso a la vivienda instalada en la misma plaza.
Comercios cerrados con clientes dentro y escaparates destrozados
El cierre de persianas fue una de las primeras medidas adoptadas por los establecimientos para protegerse. Algunos, entre ellos El Corte Inglés de plaza Catalunya, cerraron mientras todavía había clientes en su interior.
Reuters recoge imágenes de personas que permanecían dentro de los comercios durante los incidentes y de encapuchados que rompían escaparates y se llevaban mercancía. Los ataques se produjeron en una de las zonas comerciales y turísticas más concurridas de Barcelona.
La violencia afectó también a terrazas y vehículos estacionados. Ardió parte de la terraza del bar Zúrich y se utilizaron contenedores, papeleras y motocicletas para levantar barricadas. En distintos puntos quedaron bicicletas y motos derribadas, además de marquesinas y semáforos dañados.
La Guàrdia Urbana restringió los accesos a plaza Catalunya y los establecimientos próximos fueron interrumpiendo su actividad. Los Mossos realizaron cargas y maniobras de dispersión mientras pedían a la ciudadanía que evitara acercarse a los focos de los altercados.
El Ayuntamiento llevará los daños a los tribunales
La comparecencia conjunta de Collboni y Parlon, celebrada después de las once de la noche, trasladó la atención desde la intervención policial a las consecuencias judiciales.
El alcalde anunció que el consistorio se personará para defender los bienes públicos afectados. También advirtió de que reclamará responsabilidades por los daños y se refirió a los responsables legales de los menores implicados. Se trata del anuncio de las acciones que pretende emprender el Ayuntamiento, cuya concreción dependerá de los procedimientos correspondientes.
Parlon no descartó nuevas detenciones, tanto durante el operativo como a partir de la investigación posterior. El balance de alrededor de cien arrestados debe entenderse, por tanto, como provisional.
Una convocatoria por redes con referencias a las protestas francesas
La concentración no había sido comunicada a Interior. Su difusión utilizaba el lema “Instituts Indignats”, una referencia a las movilizaciones estudiantiles francesas conocidas como “Lycées Indignés”.
Las autoridades situaron la afluencia en varios centenares de personas. EFE recoge una estimación de unos 600 jóvenes en el momento de mayor concentración. Interior planteó la posibilidad de un efecto de imitación de los incidentes registrados en otras ciudades europeas, aunque esa comparación no acredita una organización común.
La Generalitat y el Ayuntamiento insistieron en que los disturbios no guardaban relación con la acampada por la vivienda. La distinción resulta relevante porque ambos acontecimientos compartían el entorno de plaza Catalunya, pero las autoridades los identificaron como hechos diferentes.
Illa condena la violencia y la oposición reclama responsabilidades
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, condenó los ataques y respaldó el trabajo de los Mossos. “Protestar es un derecho democrático. Agredir, intimidar o causar destrozos no lo es”, manifestó, al diferenciar las reivindicaciones de los actos violentos.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, apeló a la convivencia y reclamó un cambio político. Vox, por su parte, responsabilizó al Gobierno de Pedro Sánchez de la situación. Son las reacciones partidistas a unos hechos sobre los que la investigación deberá determinar las responsabilidades individuales.
El balance comunicado durante la noche sitúa ahora el foco en los daños a los comercios y al espacio público, la identificación de los implicados y la tramitación de las detenciones.