El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha aprovechado que esta semana arranca en el Senado la discusión sobre la reducción de la jornada laboral para presionar públicamente al candidato presidencial y aún senador Flávio Bolsonaro, reclamando que aclare el sentido de su voto. “Llega la hora de que el pueblo sepa la verdad”, ha subrayado.
“Quiero saber lo que Flávio Bolsonaro va a votar, quiero saber cómo va a orientar el voto del PL (Partido Liberal)”, ha expresado Lula este miércoles en un vídeo difundido en sus redes sociales, en el que ha defendido la propuesta que pretende garantizar dos días de descanso semanal para los trabajadores.
“Ha llegado la hora de conocer quién es quién en este país”, ha insistido Lula, que ya el día anterior había señalado que Flávio “está en contra” de esta reforma.
“Para él, quien trabaja menos, tiene que ganar menos. Me gustaría verle explicar a una madre de familia qué factura debe dejar de pagar para poder descansar. ¿Comida? ¿Electricidad? ¿Alquiler?”, ha planteado el mandatario.
El fin de la escala 6x1, como se denomina en Brasil, parte de una iniciativa del diputado del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Rick Azevedo, que fija un máximo de 40 horas semanales y asegura al menos dos días libres sin reducción salarial, y que ya ha recibido el visto bueno de la Cámara de Diputados.
Lula ha justificado la reforma como una vía para que los asalariados cuenten con más tiempo de descanso, “poder estar más con la familia” y disfrutar del ocio, algo que el modelo actual dificulta.
La propuesta se ha presentado en el Congreso como una Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC), aprobada en mayo por la Cámara de Diputados con 472 votos a favor y 22 en contra. Ahora debe pasar por el escrutinio del Senado y superar dos rondas de votación.
El entorno de Lula aspira a que el proyecto quede aprobado antes de la segunda vuelta de las elecciones del 25 de octubre, con la intención de poner en evidencia las reservas de la oposición conservadora y de sectores empresariales, que han tratado de alargar los plazos y plantear cambios.
Si el Senado respalda el texto sin alteraciones de calado, la medida será promulgada por el Congreso y entrará en vigor. En caso de introducir modificaciones sustanciales, la propuesta tendrá que regresar a la Cámara de Diputados para un nuevo análisis.