Más de un centenar de agentes de Policía han resultado heridos en los graves disturbios registrados en Frankfurt en la noche del sábado al domingo, según ha informado este domingo el ministro del Interior del estado federado de Hesse, Roman Poseck.
Uno de los agentes sufrió heridas de gravedad tras el impacto de una piedra que le provocó la pérdida de varias piezas dentales, según ha explicado el propio responsable regional. Ante la situación, la Policía llegó a movilizar a unos 1.300 efectivos y procedió a la detención de 54 personas con edades comprendidas entre los 13 y los 29 años.
En el transcurso de los incidentes, 17 comercios resultaron dañados y cinco de ellos fueron objeto de saqueos. “La mayoría de los detenidos tiene nacionalidad alemana”, ha subrayado el ministro del Interior de Hesse.
En relación con los disturbios, se han registrado 87 denuncias penales, se han llevado a cabo 366 verificaciones de identidad y se han dictado 1.225 órdenes de abandonar determinadas zonas públicas vinculadas a los altercados.
Los domicilios de los arrestados se localizan principalmente en Hesse, aunque también en municipios como Zweibrücken, en Renania-Palatinado, y Recklinghausen, en Renania del Norte-Westfalia, de acuerdo con los datos facilitados por la Policía.
Poseck ha señalado que no existen indicios de que los implicados en los actos violentos se desplazaran desde el extranjero. En este sentido, remarcó que la coyuntura no fue comparable a la de los disturbios de Blockupy de 2015, coincidiendo con la inauguración de la nueva sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt.
“Debemos partir de la base de que solo una pequeña parte de los responsables de los actos violentos procedía de la propia Frankfurt. Muchos venían de localidades cercanas, pero también de zonas más alejadas”, ha indicado el ministro regional.
Según las estimaciones policiales, los agentes se enfrentaron a entre 1.000 y 1.500 personas dispuestas a provocar incidentes, “procedentes mayoritariamente de entornos migrantes”, apuntó Poseck.
Los disturbios, los saqueos y las agresiones contra la Policía, especialmente en Frankfurt y Colonia, ensombrecieron las protestas juveniles celebradas el sábado en Alemania, que durante la jornada diurna se habían desarrollado en gran medida de manera pacífica.
Las movilizaciones, organizadas en más de 30 ciudades por la iniciativa Gen Z Regelt (La Generación Z se encarga), congregaron a decenas de miles de jóvenes que reclamaban una mejor educación, medidas frente al aumento del coste de la vida y una mayor justicia social.