El presidente de Argentina, Javier Milei, ha vuelto a arremeter en las últimas horas contra el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, al que define como “ladrón”, “liberticida” y “autoritario” durante una entrevista concedida en Madrid, adonde ha viajado para asistir a un foro y mantener encuentros con autoridades locales.
Después de haber llamado “dictador” a Sánchez en sus intervenciones del miércoles —calificativos que el Gobierno español denunció como “insultos y calumnias” y que, a su juicio, merecen la “más enérgica condena”—, Milei ha reiterado sus descalificaciones en una conversación con el diario uruguayo ‘El Observador’.
“Sánchez es un ladrón, tiene cientos de causas de corrupción y está todo el día tratando de interferir en la Justicia, por justamente los problemas que tiene, los problemas que tiene con su mujer”, ha afirmado el mandatario argentino, elevando aún más el tono de su ofensiva verbal.
El dirigente argentino ha insistido en que el presidente del Gobierno es “claramente un liberticida” por la forma “en la que gobierna” y porque, según su análisis, “controla el Congreso y controla el Poder Judicial”, lo que a su entender hace que “tiene todas las características de un líder autoritario”.
Milei ha llegado incluso a equiparar a Sánchez con su gran rival política en Argentina, Cristina Fernández: “Las mismas aberraciones que hicieron los Kirchner en Argentina (...) el mismo tipo de estrategias, el mismo accionar”, ha señalado, antes de incluir al presidente español en el grupo de “personas que tienen un proyecto de poder (...) para enriquecerse de manera ilícita”.
El jefe del Estado argentino ha ampliado también sus reproches a los “socialistas y sus esclavos de los medios”, a quienes ha tildado de “fracasados y tristes”, dominados por “una visión sombría de la vida”. “Así que lo que puedan decir esos fracasados”, ha apuntado sobre el posible efecto de su visita en las encuestas a favor de Sánchez, “a mí me tiene absolutamente sin cuidado”.
Milei ha quitado hierro igualmente a la única reacción pública de Sánchez a su paso por España —la difusión de una canción de la artista argentina Lali Espósito, crítica con el presidente argentino—. “Quiere decir que soy bastante importante para ellos. Yo vengo de la batalla cultural, tengo como mejores ‘skills’ (habilidades) para demostrar lo errado del rumbo de los socialistas”, ha indicado, restando importancia del mismo modo a los insultos que dedicó a la periodista de la SER Julia Molina.
“No tuve ningún altercado”, ha defendido Milei. “Si vos me haces una pregunta estúpida, te lo voy a decir. Repetir esa estupidez, el problema es tuyo”, ha manifestado. “No me parece tan grave. Lo que pasa es que mucha gente de cristal, a los socialistas les contestas y enseguida se ofenden”, ha añadido el presidente argentino, justificando así su tono.
En términos generales, Milei ha reivindicado su desplazamiento a España como una obligación política y moral, más allá de con quién se haya visto o no durante su estancia: “Es mi deber moral para con un país con el que tenemos una deuda histórica enorme y y civilizadora, alertar sobre los riesgos del Socialismo del siglo XXI”, ha sostenido, antes de reiterar en otro punto de la entrevista que su propósito es “morir con las botas puestas” en esa batalla ideológica.