El Ejecutivo de Pakistán ha rechazado este domingo las denuncias formuladas por las autoridades instauradas por los talibán en Afganistán, en el poder desde agosto de 2021, que le atribuyen respaldo a células asociadas al grupo yihadista Estado Islámico tras una reciente operación de las fuerzas afganas en la provincia oriental de Nuristán.
El Ministerio de Información paquistaní ha indicado en un comunicado difundido en redes sociales que estas acusaciones son "frívolas" e "infundadas" y ha recalcado que sus fuerzas de seguridad y sus agencias de Inteligencia no participan en "cualquier enfrentamiento interno en Nuristán o en cualquier otra parte de Afganistán".
Asimismo, ha desmentido que sus servicios estén implicados en tareas de "reclutamiento o entrenamiento de antiguo personal de seguridad afgano" y ha vuelto a negar cualquier tipo de apoyo a Estado Islámico. "No se ha presentado ni una sola prueba que sustente la implicación de Pakistán", ha reiterado el ministerio, que insiste en que las acusaciones carecen de base.
En este sentido, ha argumentado que el vídeo difundido en redes sociales para apuntalar las denuncias "muestra a unos pocos individuos desarmados, que ni siquiera están vestidos o equipados adecuadamente, siendo detenidos en lo que parece ser una grabación preparada de antemano por el régimen talibán afgano, conocido por sus mentiras y afirmaciones inventadas".
El Ministerio de Información ha subrayado además que "la presencia y las actividades de grupos terroristas de todo tipo dentro de Afganistán están bien documentadas, incluso en sucesivos informes de Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales neutrales", y ha recalcado que "los intentos de inventar una conexión paquistaní no pueden ocultar la realidad de que estos grupos terroristas siguen encontrando refugio y un entorno propicio para su expansión en territorio afgano".
En su nota, Islamabad considera que "resulta especialmente irónico que el régimen talibán afgano acuse a Pakistán de apoyar el terrorismo mientras las organizaciones terroristas que operan desde Afganistán siguen representando una amenaza directa para Pakistán y para la seguridad regional". También acusa a las autoridades de Kabul de "desviar la atención de la disidencia interna y de la opresión que sufren mujeres, niños y minorías".
La versión de las autoridades de Kabul
El pronunciamiento de Pakistán responde a un comunicado previo del Ministerio de Defensa afgano, en el que los talibán aseguraron que grupos relacionados con Estado Islámico cruzaron la frontera en Nuristán con ayuda de milicias paquistaníes. Según Kabul, las fuerzas de seguridad habrían matado a 28 sospechosos y detenido a más de 30, responsabilizando directamente a Islamabad de actividades de "subversión".
"Cabe destacar que la mayoría de los individuos utilizados en este complot eran exmilitares del antiguo régimen", ha señalado la cartera afgana en un comunicado en redes sociales, en el que insiste en que "los servicios de Inteligencia paquistaníes los habían trasladado a Pakistán bajo la promesa de gestionar su asilo en el extranjero y de que percibirían salarios elevados".
"Sin embargo, a su llegada a Pakistán, fueron trasladados de inmediato a campamentos situados al otro lado de la Línea Durand --nombre de la frontera común--, establecidos por el Ejército paquistaní y el ISI --los servicios de Inteligencia paquistaníes--. Tras recibir un entrenamiento militar de corta duración, fueron enviados a Afganistán para generar inseguridad en algunas zonas de la provincia de Nuristán", ha esgrimido el Ministerio de Defensa afgano.
El comunicado concluye aconsejando a los países vecinos que "permanezcan vigilantes ante las actividades del Ejército paquistaní, que busca nuevamente desestabilizar la región y está implicado en exportar el conflicto desde pakistán, entrenar a personas hostiles y desplegarlas en otros países para crear inseguridad".
La franja limítrofe entre Afganistán y Pakistán lleva años siendo escenario de inestabilidad, en gran parte por los ataques del TTP, en un contexto de acusaciones de Islamabad contra India y los talibán afganos por su supuesto respaldo a esta organización, algo que tanto Nueva Delhi como Kabul han rechazado.
Estas fricciones desembocaron a finales de febrero en un nuevo episodio de tensión entre Pakistán y Afganistán, después de una serie de bombardeos paquistaníes contra presuntos objetivos del TTP. Aunque ambas partes pactaron un alto el fuego, en los últimos meses se han producido varios intercambios de ataques a través de la frontera común.