Decenas de internos del corredor de la muerte de la prisión de Ghezel Hesar, en la ciudad iraní de Karaj, han alcanzado ya 15 días en huelga de hambre para reclamar la suspensión de las ejecuciones por delitos vinculados al tráfico de drogas.
De acuerdo con la ONG iraní HRANA, los presos de uno de los pabellones del centro penitenciario han protagonizado una sentada y se han negado a recibir las raciones de comida que les ofrece la administración de la cárcel.
En el decimocuarto día de protesta, alrededor de 140 reclusos con condenas distintas a la pena capital fueron sacados del Pabellón 2 y llevados a la Sala 3 del Pabellón 1 de Ghezel Hesar. Según estas informaciones, las autoridades han decidido que en el Pabellón 2 permanezcan únicamente los internos sentenciados a muerte.
Durante la última semana, cientos de presos han sido movidos desde el Pabellón 2 hacia otras áreas del penal, sin que los responsables de la prisión hayan ofrecido hasta ahora ninguna explicación oficial sobre las razones ni sobre el procedimiento seguido para estos traslados masivos.
En días recientes también han circulado diversos informes y fotografías tomadas desde el interior de Ghezel Hesar que muestran distintos momentos de la huelga de hambre y de la sentada organizada por los reclusos.
La protesta arrancó el lunes 13 de julio de 2026, después de que seis presos condenados a muerte por delitos de drogas fueran enviados a régimen de aislamiento. Desde ese momento, los internos en huelga se han negado a ingerir las raciones de comida suministradas por la prisión y han mantenido la sentada, reclamando el fin de las ejecuciones. Como gesto extremo dentro de la movilización, algunos reclusos se han cosido los labios.