Benjamín Netanyahu toma ventaja en el recuento de las elecciones de Israel, aunque todavía no tiene garantizada una mayoría para continuar gobernando. Con el 57,3% de las urnas contabilizadas, el reparto provisional atribuye 55 diputados a su bloque, frente a los 49 de la oposición encabezada por Gadi Eisenkot. La Lista Conjunta y Ra’am, las dos candidaturas predominantemente árabes, reúnen los otros 16 representantes de una Knéset de 120 escaños.
La mayoría absoluta está en 61. El dato mantiene abierto el desenlace: ni Netanyahu ni sus principales adversarios alcanzan por ahora ese umbral. Las cifras corresponden a un recuento incompleto y pueden variar conforme se incorporen nuevas urnas. La última actualización del escrutinio recoge los datos parciales difundidos por la Comisión Electoral Central a las 7:58, hora israelí, de este miércoles 28 de octubre.
Recuento de Israel: cómo quedan los bloques
El avance del escrutinio está estrechando la distancia entre los dos grandes bloques. En una actualización anterior, con el 41,9% de las urnas contabilizadas, el bloque de Netanyahu sumaba 57 escaños y la oposición 47. Con el 57,3% escrutado, la ventaja del primer ministro se reduce a seis diputados, mientras las formaciones árabes mantienen sus 16 representantes.
La proyección de Kan recogida por Reuters situaba inicialmente a los dos grandes bloques empatados en 51 escaños, con otros 18 para las formaciones árabes. Aquella estimación procedía de entrevistas a votantes, no del recuento de papeletas, por lo que no debe confundirse con los resultados oficiales parciales.
| Bloque o agrupación | Escaños provisionales |
|---|---|
| Bloque de Netanyahu | 55 |
| Oposición encabezada por Eisenkot | 49 |
| Lista Conjunta y Ra’am | 16 |
| Total de la Knéset | 120 |
Mayoría absoluta: 61 escaños. Fuente: resultados parciales de la Comisión Electoral Central de Israel, recogidos por The Times of Israel el 28 de octubre de 2026. Recuento provisional sujeto a cambios; no constituye el resultado definitivo.
Netanyahu lidera, pero ganar con el Likud no garantiza gobernar
El Likud aparece como la primera fuerza, pero la continuidad de Netanyahu depende de las posibilidades de acuerdo con otros partidos. La elección del Parlamento no entrega automáticamente la jefatura del Gobierno al dirigente de la candidatura más votada.
Los sondeos difundidos durante la noche anticipaban un retroceso respecto a las posiciones alcanzadas por el Likud y algunos de sus aliados en 2022. Las primeras proyecciones situaban al partido de Netanyahu entre 24 y 25 escaños y a Yashar, la formación de Eisenkot, entre 21 y 23.
El recuento parcial ha dibujado una distribución diferente de la anticipada por aquellas encuestas, pero todavía no permite dar por asegurada la continuidad del primer ministro. Además, quedan votos que se procesan más tarde, entre ellos los emitidos mediante doble sobre, como los de los soldados.
Eisenkot busca una alternativa con fuerzas de distintas ideologías
Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor, encabeza el intento de relevar a Netanyahu. Su espacio comparte ese objetivo con otras formaciones, aunque reúne sensibilidades políticas diferentes.
Entre ellas figuran Beyahad, la alianza de Naftali Bennett y Yair Lapid; Israel Beitenu, encabezado por Avigdor Lieberman; y Los Demócratas, liderados por Yair Golán.
La dificultad consiste en transformar el rechazo común al primer ministro en una mayoría capaz de sostener un Ejecutivo. La distancia ideológica entre esas fuerzas, y sus distintas posiciones sobre la colaboración con partidos árabes, convierte las negociaciones en una parte decisiva del desenlace electoral.
Los partidos árabes pueden decidir la formación de Gobierno
La Lista Conjunta y Ra’am ocupan un lugar central en las cuentas. En la fotografía provisional, los 49 diputados de la oposición y los 16 de ambas formaciones sumarían 65, cuatro por encima de la mayoría absoluta.
Se trata de una posibilidad aritmética, no de un pacto cerrado. Tampoco implica que las dos candidaturas árabes actúen como un único bloque ni que todos los partidos opositores acepten el mismo acuerdo.
Ra’am, liderado por Mansur Abbas, participó en la coalición de Bennett y Lapid formada en 2021. Su experiencia ofrece un precedente, pero no resuelve las diferencias actuales entre quienes tendrían que negociar una alternativa.
El crecimiento de la representación árabe ha situado precisamente esa cuestión en el centro del debate: hasta dónde están dispuestos a llegar los adversarios de Netanyahu para construir una mayoría parlamentaria.
Participación del 77,7% en unas elecciones marcadas por la guerra
La participación alcanzó el 77,7%, la más elevada desde 1999, según los datos difundidos tras el cierre de los colegios electorales. Supone un aumento de 7,1 puntos respecto a las elecciones de 2022. La participación entre los ciudadanos árabes llegó al 80%, según las cifras publicadas tras la votación.
La votación ha estado marcada por las consecuencias del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las guerras posteriores, además de las disputas sobre el servicio militar de los ultraortodoxos, el coste de la vida y las responsabilidades políticas por los fallos de seguridad.
Con el escrutinio todavía abierto, la atención se concentra en dos cuestiones: si el bloque de Netanyahu consigue acercarse a los 61 diputados y si la oposición reúne suficientes apoyos compatibles entre sí para formar una alternativa. La primera respuesta depende de las urnas pendientes; la segunda, de las negociaciones que vendrán después.