El Ministerio de Defensa rumano ha anunciado que ha llevado a cabo “con éxito” una explosión controlada de una carga de gran potencia con el objetivo de aumentar el flujo de agua hacia la central hidroeléctrica de Cernavoda, en plena ola de sequía extrema que ha llevado a las autoridades a decretar el estado de alerta en todo el país.
“Buzos de combate especialistas en desactivación de explosivos (EOD) y especialistas de la 10ª Brigada de Ingenieros han llevado a cabo con éxito la detonación controlada de una carga explosiva de gran potencia para aumentar el caudal del brazo del Viejo Danubio, con el fin de abastecer de agua a la central eléctrica de Cernavoda”, ha indicado la cartera de Defensa en un comunicado.
Según el Ministerio, la voladura controlada se ha realizado en el río Bala utilizando 180 kilogramos de explosivos. Ya el domingo, el Ejército había comunicado que se habían efectuado varias detonaciones en la misma zona, aunque sin lograr desprender la roca tal y como se había planificado.
“Realizamos una primera explosión en la superficie para ver cómo reaccionaría la roca y luego ideamos la segunda explosión. Nuestra intención era desprender la roca. Esto no sucedió”, lamentó el subjefe del Estado Mayor Naval, Marcel Neculae.
El propósito de estas operaciones es modificar el curso del río después de que el Instituto Nacional de Hidrología y Gestión del Agua (INHGA) advirtiera de que el caudal podría reducirse en los próximos días hasta los 1.450 metros cúbicos por segundo, un valor equiparable al mínimo histórico registrado en 1985. Esta cifra se sitúa claramente por debajo de la media de julio, de 4.700 metros cúbicos por segundo, y de agosto, de 3.900 metros cúbicos por segundo.
El Danubio presenta igualmente niveles muy bajos en los países vecinos Hungría y Serbia. El primer ministro húngaro, Peter Magyar, confirmó que la central nuclear de Paks se desconectaría a última hora del domingo, lo que supone la primera parada completa en los 44 años de actividad de esta pieza clave del sistema energético húngaro.
Por su parte, el primer ministro interino de Rumanía, Ilie Bolojan, declaró el viernes el estado de alerta nacional durante todo el mes de agosto, avisando de que el país podría perder en torno al 20% de su producción energética nacional a causa de la sequía y de la intensa ola de calor.
Bolojan --que instó a los ciudadanos y a las empresas públicas a hacer “reducciones voluntarias” de consumo eléctrico-- detalló que, por la escasez de agua, las centrales eléctricas solo están generando alrededor de 1.000 megavatios diarios frente a un consumo habitual de 7.000 megavatios.