Al menos siete personas han perdido la vida y unas 40 han resultado heridas este domingo en un bombardeo atribuido al Ejército de Arabia Saudí contra un mercado de la ciudad yemení de Taiz, en el suroeste del país, según la versión difundida por los hutíes. Estos han informado además del derribo de un dron saudí en la provincia de Haya, en el noroeste.
El Ministerio de Sanidad yemení bajo control de los rebeldes señaló en un comunicado en redes sociales que el “crimen atroz perpetrado por aeronaves del enemigo saudí” impactó de forma directa en un mercado de Mauiya, en Taiz, causando siete muertos y 40 heridos, entre ellos cinco menores. Riad no ha respondido por el momento a estas acusaciones.
En la misma nota, el organismo precisó que la ofensiva afectó también a las inmediaciones de una emisora de radio y subrayó que el bombardeo “supone una violación flagrante del Derecho Internacional”. “Es un episodio más en el historial criminal del enemigo saudí contra el pueblo yemení”, remachó el ministerio controlado por los hutíes.
Las fuerzas leales al Gobierno reconocido internacionalmente en Yemen, apoyadas por la coalición encabezada por Riad, han asumido la responsabilidad del ataque, aunque han defendido que el blanco era un almacén empleado por los hutíes, según informó la agencia alemana de noticias DPA.
Por otro lado, el portavoz de operaciones militares de los hutíes, Yahya Sari, indicó en otro comunicado en redes sociales que los rebeldes abatieron “un dron de reconocimiento” de tipo 'Karial' cuando “llevaba a cabo operaciones hostiles” en Al Tiná, en la provincia de Haya, sin que las autoridades saudíes hayan ofrecido su versión hasta el momento.
Los hutíes iniciaron el 3 de septiembre una ofensiva en áreas de las provincias de Taiz y Hodeida y, desde entonces, han logrado avances territoriales significativos, entre ellos el control de la ciudad de Moca y de la zona cercana al estrecho de Bab el Mandeb, lo que supone un duro revés para el Gobierno reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudí.
Estos progresos refuerzan la capacidad de los rebeldes para influir en el tráfico marítimo a través de Bab el Mandeb —algo que ya han asegurado que no harán—, un paso estratégico cuya relevancia ha crecido tras las alteraciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz a raíz de la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
El escenario actual pone en riesgo el frágil alto el fuego pactado en 2022, después de años de enfrentamientos y pese a los esfuerzos de mediación de Naciones Unidas para alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra iniciada en 2014, que ha llevado a Yemen a una de las peores crisis a nivel internacional.