El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha admitido que su vicepresidente, JD Vance, remitió una carta a un alto responsable iraní. Sin embargo, ha subrayado que la iniciativa se limita a un gesto de carácter humanitario y ha negado que le encargase poner de nuevo en marcha un proceso de conversaciones de paz con Teherán.
“No”, ha dicho tras ser preguntado sobre si había dado orden para reiniciar los contactos diplomáticos con Irán para intentar alcanzar un acuerdo para cerrar el conflicto en Oriente Próximo. “De lo que se trata es de que necesitan ayuda con suministros médicos y varias cosas. Me preguntó qué pensaba. Le dije: 'Si quieres hacer eso, está bien'”, ha señalado
“Básicamente, se trata de hacer llegar suministros para ayudar a las personas que no están bien”, ha añadido en unas breves declaraciones a la prensa desde la Base Conjunta de Andrews, después de que 'The Wall Street Journal' revelara, citando fuentes conocedoras del asunto, la existencia de una carta enviada por Vance al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, con el supuesto objetivo de reiniciar las conversaciones.
Según estas informaciones, la misiva a Razaei estaría centrada en la posibilidad de reiniciar las negociaciones entre ambos países y supone el contacto de más alto nivel entre Washington y Teherán en varios meses, precisamente en medio de las advertencias de Trump sobre la posibilidad de relanzar la ofensiva contra el país asiático tras las 'midterms' del 3 de noviembre.
El propio Trump afirmó esta semana que considera “una pérdida de tiempo” el alto el fuego pactado al hilo del memorando de entendimiento firmado en junio en Pakistán, unas declaraciones que Teherán ha asegurado que “no son nada nuevo”, dadas aseveraciones previas del mandatario y el hecho de que Estados Unidos lanzó bombardeos contra el país apenas días después de la firma del documento.
Las palabras del inquilino de la Casa Blanca tuvieron lugar además en medio del cruce de acusaciones entre Teherán y Washington por la falta de avances en las conversaciones y las últimas amenazas del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, así como las advertencias del mandatario sobre el posible reinicio de los ataques a gran escala.