El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que aceptará sin objeciones el resultado de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre siempre que quede demostrada la limpieza del proceso.
“Lo haré si son honestas”, declaró el mandatario estadounidense antes de embarcar rumbo a un nuevo mitin de campaña en Lubbock (Texas).
Con estas palabras, Trump vuelve a recurrir a su táctica habitual de sembrar dudas sobre el sistema electoral como forma de blindarse ante un posible revés en las urnas.
En este contexto, los sondeos prevén que el Partido Republicano podría perder el control de la Cámara de Representantes, mientras que el Senado, que hasta el inicio de la guerra de Irán era un sólido feudo republicano, se encuentra ahora en una situación de fuerte competencia entre ambos partidos.
El lunes anterior, Trump llegó a ofrecer una recompensa de un millón de dólares a cualquier persona que denunciara un caso de fraude electoral, tanto en comicios anteriores como en las próximas elecciones de mitad de mandato, siempre que esa denuncia derivara en una condena judicial.
Paralelamente, el presidente ha promovido la Ley SAVE America, cuyo objetivo es reducir el riesgo de fraude mediante la exigencia de identificación obligatoria para votar, acompañada de una prueba de ciudadanía. La Cámara de Representantes dio luz verde a esta iniciativa a comienzos de año, pero la propuesta se ha estrellado repetidamente en el Senado.