El Ejecutivo de Turquía ha planteado a Egipto la firma de un pacto marítimo bilateral con el objetivo de rebajar la tensión territorial generada tras la ratificación de un acuerdo sobre aguas jurisdiccionales entre Ankara y las dos administraciones rivales de Libia, un entendimiento duramente cuestionado por Grecia, Chipre y, en las últimas horas, por Bahréin y Emiratos Árabes Unidos.
Para Atenas y El Cairo, el pacto suscrito entre Turquía y Libia en el Mediterráneo oriental no tiene ninguna validez, al considerar que ambos Estados no disponen de litorales contiguos ni enfrentados. Además, interpretan este movimiento como una injerencia de Ankara en el frágil equilibrio político interno del país norteafricano, una visión que rechaza el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien se ha presentado desde el inicio como un factor de estabilización.
En este contexto, el portavoz del Ministerio de Defensa turco, el contraalmirante Zeki Ataturk, ha indicado este miércoles en un comunicado que está “completamente preparado para firmar con Egipto un acuerdo sobre la delimitación de zonas jurisdiccionales marítimas” conforme a “sus intereses mutuos”.
El propio Ministerio de Defensa de Turquía sostiene, además, que a Egipto le resultaría más ventajoso cerrar un acuerdo directo con Ankara que con Atenas. Según ha detallado el portavoz en una comparecencia ante los medios, “Ganarían más de 15.000 kilómetros cuadrados más en relación a un potencial acuerdo con Grecia”.
Estas manifestaciones se producen menos de un día después de que el ministro de Asuntos Exteriores de Grecia, George Gerapetritis, informara ante la Asamblea General de Naciones Unidas de que Bahréin y Emiratos Árabes Unidos han expresado su pleno apoyo a la posición del Gobierno griego frente a lo que todos calificaron como “un acuerdo arbitrario”.