Aviones no tripulados ucranianos han llevado a cabo durante la pasada noche nuevos ataques contra infraestructuras industriales situadas en dos regiones de Rusia, mientras las autoridades rusas han informado también de ofensivas adicionales sobre Moscú que han obligado a interrumpir de nuevo, de forma temporal, la actividad en los aeropuertos de Zhukovski y Domodedovo.
El incidente más relevante se ha registrado en la región de Tula, al sur de la capital rusa. Su gobernador, Dimitri Miliaev, ha confirmado que los restos de un dron abatido cayeron sobre la localidad de Novomoskovsk y podrían haber afectado a la gran planta química de Azot, dedicada a la producción de fertilizantes y componentes empleados en la fabricación de munición.
Miliaev, no obstante, ha evitado pronunciarse por ahora sobre los vídeos difundidos en redes sociales que apuntan a un posible impacto directo en estas instalaciones, y se ha limitado a mencionar “impactos en una empresa industrial”.
Otro ataque se ha producido en la región de Yaroslavl, tal y como ha indicado el gobernador local, Mijail Yevrayev, que ha explicado que el objetivo han sido instalaciones industriales destinadas al almacenamiento de combustible.
Por el momento, las autoridades no han informado de víctimas como consecuencia de estos ataques.
En paralelo, el alcalde de Moscú, Sergei Sobianin, comunicó que varios ataques con drones fueron repelidos en las inmediaciones de la capital. El aeropuerto de Zhukovski tuvo que ser clausurado temporalmente tras activarse una alerta de ataque aéreo y también se aplicaron restricciones operativas en el aeropuerto de Domodedovo.
Según las autoridades rusas, en las últimas horas han sido destruidos alrededor de 250 drones ucranianos, de los cuales 168 habrían sido derribados únicamente en la región de Kursk.