La información personal de alrededor de 40.000 empleados del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha quedado al descubierto tras un ciberataque atribuido a un grupo de 'hackers', lo que ha generado una “brecha potencialmente peligrosa” en su base de datos.
En un comunicado oficial, el Departamento ha señalado que “es consciente del riesgo que supone” y ha subrayado que está “trabajando de forma activa para abordar la situación de forma eficiente”, con el objetivo de que los trabajadores “vean sus datos debidamente protegidos”.
Los datos filtrados incluyen nombres, números de teléfono y direcciones de más de 40.000 agentes, operativos y colaboradores del Departamento, entre ellos personal dedicado a “operaciones encubiertas”, según ha informado la emisora NPR.
El grupo responsable, que no ha revelado quién le facilitó la base de datos, se ha referido a la fuente anónima como Departamento de Paz y sostiene que la filtración permitirá identificar con mayor precisión a agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) vinculados a la política migratoria del presidente Donald Trump.
Los 'hackers' han remitido la información a un segundo colectivo, encargado de difundirla en Internet, cuya fundadora, Emma Best, ha calificado la filtración de “extraordinaria” y ha destacado que establece vínculos directos entre “funcionarios responsables de supervisar operaciones encubiertas y secretas”.
Más de 21.000 registros corresponden a agentes del ICE adscritos a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, mientras que otros 10.000 pertenecen a trabajadores del ICE y de la unidad de Investigaciones de Seguridad Nacional.
Esta fuga masiva de datos, considerada sin precedentes, se produce tras ataques informáticos recientes contra el FBI. Aun así, la base de datos no es completa: solo refleja en torno a una quinta parte de la plantilla total del Departamento de Seguridad Nacional, que suma algo más de 220.000 empleados.