La ONG Liga por los Derechos Humanos ha solicitado formalmente a Naciones Unidas el envío de observadores internacionales para que controlen de primera mano la actuación de la Policía durante las grandes manifestaciones previstas para el próximo sábado en Francia. La organización justifica esta petición en la "caótica e inconsistente" respuesta de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado durante el pasado fin de semana, así como en la voluntad expresada por el Gobierno francés de reforzar y endurecer los próximos dispositivos.
“Los únicos anuncios del Gobierno se refieren a una escalada en el despliegue de medios de represión no capacitados para mantener el orden”, avisa la LDH.
Ante este escenario, la LDH “ha remitido el asunto al Comité de los Derechos del Niño de la ONU y hace un llamamiento al Alto Comisionado para los Derechos Humanos para que lleve a cabo una misión de observación de las manifestaciones que tendrán lugar para que los manifestantes puedan expresarse pacíficamente”. La organización entiende que la presencia de la ONU es clave para garantizar que el derecho de reunión se ejerza sin violencia.
La LDH, además, reclama al Ejecutivo francés que adopte respuestas de carácter político “cuyo objetivo sea también la desescalada” y que apueste por rebajar la tensión social, recordando que, “si bien el estado de la democracia es una cuestión de debate público, el Gobierno tiene la responsabilidad primordial de restaurar el derecho a la protesta pacífica”. La ONG subraya que corresponde a las autoridades garantizar un marco seguro para las movilizaciones.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ya había expresado previamente su “preocupación” por los incidentes vinculados a las protestas de estudiantes de secundaria en Francia, especialmente tras el caso de un alumno que perdió una mano por la explosión de una granada lanzada por las fuerzas del orden en Lens. Este episodio ha intensificado el escrutinio internacional sobre los métodos empleados por la Policía francesa en el control de las manifestaciones.