El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido este martes de que cuatro de cada diez menores en Latinoamérica viven en situación de pobreza y ha reclamado un incremento de la inversión en la infancia para hacer frente a los retos que afrontan miles de niños y niñas en toda la región.
El director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Roberto Benes, ha subrayado la necesidad de “ampliar y diversificar los recursos destinados a la infancia”.
“En un momento en que millones de niños y niñas siguen haciendo frente a la pobreza, violencia y eventos climáticas extremos, necesitamos ampliar los recursos combinando financiamiento público, préstamos multilaterales e inversión privada, sin debilitar los fondos esenciales para la acción humanitaria y los sectores sociales”, ha indicado.
Benes, que participará en el Foro Digital Iberoamericano en el marco de la cumbre Iberoamericana que se celebrará los días 4 y 5 de noviembre en Madrid, ha remarcado que “invertir en la infancia y la juventud debe ser una prioridad”.
UNICEF ha alertado de que la región podría recibir alrededor de 3.000 millones de dólares (unos 2.700 millones de euros) menos de ayuda bilateral en 2026 respecto a 2024, lo que supondría un recorte del 35%, de acuerdo con las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
El organismo avisa en un comunicado de la “magnitud” de las necesidades actuales y destaca que Latinoamérica y el Caribe registran la tasa de homicidios de niños, niñas y adolescentes más elevada del planeta, cuatro veces por encima de la media mundial, siendo el homicidio la principal causa de muerte entre los adolescentes. Asimismo, seis de cada diez menores de hasta 14 años padecen algún tipo de disciplina violenta en el hogar.
Riesgos climáticos y financiación insuficiente
A estos problemas se añaden los peligros vinculados al fenómeno de El Niño. Según cálculos de UNICEF, al menos 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes de la región, cerca de uno de cada siete, están expuestos a sequías e inundaciones especialmente intensas. Estos episodios ponen en riesgo el acceso a alimentos, agua potable, servicios sanitarios y educación, y pueden profundizar las desigualdades que ya afectan a los hogares más vulnerables, tal y como detalla el organismo.
La urgencia de reforzar la respuesta ante estas crisis coincide con cambios significativos en la arquitectura de la financiación. Para 2026, UNICEF solicitó 53,8 millones de dólares (unos 48 millones de euros) para preparación y respuesta frente a desastres en América Latina y el Caribe, incluidas actuaciones anticipatorias ante El Niño. No obstante, a 30 de junio persistía un déficit de financiación del 55% para cubrir estas necesidades.
Para UNICEF resulta “fundamental” salvaguardar la ayuda internacional: no solo para evitar retrocesos en los avances de las últimas décadas, como la reducción de la mortalidad infantil en torno a un 60% desde 1990 a escala global, sino también para “avanzar decididamente hacia un mundo más justo, seguro y sostenible”.
El informe “A través de los ojos de la infancia” —difundido por UNICEF en septiembre de 2026— revela que casi uno de cada cinco niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años que usan internet en cuatro países de la región sufrió algún tipo de explotación o abuso sexual facilitado por la tecnología en un solo año. Además, la mitad de quienes padecieron estas formas de violencia no se lo comunicó a nadie.
Frente a estas amenazas, UNICEF reclama reforzar la protección de la infancia en el entorno digital, con “plataformas seguras desde su diseño, mecanismos eficaces de denuncia y servicios de atención a las víctimas”.
“La tecnología puede abrir enormes oportunidades para los niños y niñas, pero también puede exponerlos a nuevas formas de violencia y exclusión. No podemos dejar únicamente en manos de las familias la responsabilidad de protegerlos en internet. Los gobiernos y las empresas tecnológicas deben garantizar entornos digitales seguros, proteger su privacidad y asegurar que todos puedan beneficiarse de las oportunidades que ofrece la transformación digital”, ha concluido Benes.