La UE reúne a sus aliados para acordar los próximos pasos hacia la paz en Ucrania

Bruselas acoge este miércoles un encuentro con Ucrania, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, la OTAN y el Banco Mundial para abordar las garantías de seguridad y la reconstrucción del país, mientras Europa busca recuperar protagonismo en las negociaciones para poner fin a la guerra

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En las negociaciones diplomáticas se suele repetir aquello de que "si no estás en la mesa, eres parte de la cena". La Unión Europea parece dispuesta a desafiar esta máxima y asumir un papel más activo en los esfuerzos para poner fin a la guerra de Ucrania. Bruselas acogerá este miércoles una reunión entre representantes de Ucrania, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, la OTAN y el Banco Mundial con el objetivo de sentar las bases de una nueva fase de contactos diplomáticos para avanzar hacia la paz.

Se trata de unas conversaciones "con vistas a una paz duradera y sostenible en Ucrania", según ha trasladado un portavoz comunitario. Los europeos esperan que la cita permita centrar los trabajos en "la reconstrucción y la prosperidad" del país una vez finalice el conflicto. La delegación europea estará integrada por altos funcionarios del ámbito de la seguridad nacional.

El encuentro supone un nuevo intento de Bruselas por situarse en el centro de los esfuerzos diplomáticos sobre Ucrania, en un momento en el que Washington mantiene su interlocución directa con Moscú y Kiev y trata de encauzar las conversaciones hacia un eventual acuerdo. Los europeos quieren participar en la definición de las condiciones de una futura paz y evitar que las decisiones sobre la seguridad del continente queden exclusivamente en manos de Estados Unidos y Rusia.

Bruselas toma la iniciativa, aunque Washington se adelanta en el anuncio

Pese a ser la anfitriona de la reunión, el anuncio de la cita se precipitó por parte de la Administración estadounidense. Fue el enviado especial del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, quien adelantó los detalles del encuentro a través de una publicación en redes sociales. Desde la Comisión Europea restaron importancia a que Washington se hubiese anticipado en comunicar la convocatoria. "Es absolutamente normal que esto se anuncie en algún momento", explican fuentes comunitarias.

Witkoff avanzó que las conversaciones estarán dirigidas a abordar las garantías de seguridad para Ucrania, la arquitectura de seguridad europea en el escenario posterior a la guerra y las oportunidades económicas destinadas a reforzar la posición del país. Tres cuestiones que apuntan a que la discusión no se limitará a las condiciones para detener las hostilidades, sino que también tratará de definir el marco político, económico y estratégico en el que deberá desenvolverse Ucrania tras el conflicto.

Steve Witkoff y Volodimir Zelenski en una imagen de archivo PRESIDENT OF UKRAINE / Zuma Press / Europa Press
Steve Witkoff y Volodimir Zelenski en una imagen de archivo PRESIDENT OF UKRAINE / Zuma Press / Europa Press -

La agenda refleja, además, la dimensión europea de cualquier eventual acuerdo. Las garantías de seguridad para Kiev y la futura arquitectura de defensa del continente son cuestiones que afectan directamente a los Veintisiete y que difícilmente podrán resolverse al margen de sus intereses. De ahí que Bruselas busque disponer de un espacio propio en las conversaciones y contribuir a fijar las condiciones de una paz que tendrá consecuencias directas sobre la seguridad de la Unión.

La reunión estará seguida de una nueva ronda de contactos entre Moscú y Kiev la próxima semana en Abu Dabi, con Washington como mediador. El objetivo, según el enviado especial estadounidense, es seguir avanzando en la misión de Trump de poner fin a la guerra.

El propio Witkoff reconoció que, en ese escenario, las conversaciones estarán orientadas a abordar "la desescalada, los esfuerzos humanitarios y los próximos pasos hacia la paz". Después de las últimas rondas de consultas en Kiev, San Petersburgo y Oslo, la Administración estadounidense pretende encaminar las negociaciones hacia "un acuerdo de paz integral y duradero que proporcione seguridad duradera para las generaciones venideras".

Melania Trump se incorpora al frente diplomático

En paralelo a los contactos impulsados por Washington, la Casa Blanca prepara otro movimiento diplomático. La primera dama estadounidense, Melania Trump, está organizando reuniones con representantes rusos y ucranianos, aunque la Presidencia estadounidense evita por el momento ofrecer detalles sobre quiénes integrarán las delegaciones participantes.

Está previsto que este jueves la esposa del presidente republicano comparezca ante la prensa para ofrecer más información sobre el reciente alto el fuego en la región ucraniana de Oleshki. La iniciativa ha sido presentada desde el entorno estadounidense como "una iniciativa diplomática sin precedentes por parte de una primera dama estadounidense".

La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, durante una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca (archivo) Ron Sachs/Pool via CNP / Zuma Press / Europa Press
La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, durante una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca (archivo) Ron Sachs/Pool via CNP / Zuma Press / Europa Press -

La tregua, que concluyó este lunes, constituyó el periodo de cese de hostilidades más prolongado a ambos lados del frente desde el inicio de la guerra, hace ya casi cinco años. Durante ese intervalo se llevó a cabo la evacuación urgente de decenas de civiles atrapados en zonas afectadas por la escasez de recursos básicos, entre ellos medicamentos y alimentos.

El episodio introduce un componente humanitario en unos contactos diplomáticos que, hasta ahora, han estado centrados fundamentalmente en las condiciones políticas y militares para alcanzar un acuerdo. La participación de Melania Trump añade, además, otra dimensión a los esfuerzos de la Casa Blanca por mantener abiertos distintos canales de interlocución con las partes implicadas.

Europa busca recuperar el diálogo directo con Moscú

Más allá de la reunión de Bruselas y de los movimientos de Washington, algo parece estar cambiando en la manera en la que los dirigentes europeos se aproximan a las negociaciones con el Kremlin. Frente a una estrategia que durante buena parte del conflicto ha priorizado la presión política y económica sobre Rusia, algunos líderes europeos empiezan a explorar también la recuperación de los contactos directos con Vladimir Putin.

La semana pasada, el presidente de Noruega, Jonas Gahr Store, y el de Finlandia, Alexander Stubb, descolgaron directamente el teléfono para hablar con su homólogo ruso. Los movimientos apuntan a una mayor disposición de determinados gobiernos europeos a recuperar los canales de comunicación con Moscú, en paralelo a los esfuerzos de mediación que encabeza Estados Unidos.

El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store (izquierda), y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb (derecha), durante una reunión en Oslo el 20 de octubre de 2026 (archivo) Cornelius Poppe / Pool/NTB/dpa
El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store (izquierda), y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb (derecha), durante una reunión en Oslo el 20 de octubre de 2026 (archivo) Cornelius Poppe / Pool/NTB/dpa -

Desde el Palacio Presidencial ruso aseguran que Putin está dispuesto a abrir el diálogo con dirigentes europeos de países como Francia o Alemania. "Cogerá el teléfono. Desde luego, está abierto al diálogo con todos", manifestó el portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, en una entrevista en el canal del periodista ruso Alexander Yunashev. Peskov respondía así al ser preguntado sobre si el mandatario ruso atendería una eventual llamada de líderes como Emmanuel Macron o Friedrich Merz.

La disposición expresada por Moscú no implica, por sí misma, un cambio en las posiciones de las partes ni garantiza avances inmediatos en las negociaciones. Sin embargo, sí evidencia que la interlocución política vuelve a ganar espacio en el debate sobre cómo poner fin al conflicto.

El desafío para los europeos pasa ahora por transformar esa voluntad de participar en capacidad efectiva de influencia. La reunión de Bruselas representa un primer espacio para coordinar posiciones con Ucrania, Estados Unidos y el resto de los actores implicados, pero también para trasladar que la futura arquitectura de seguridad del continente no puede diseñarse sin contar con quienes deberán sostenerla.

La Unión Europea aspira así a dejar de limitarse a respaldar los esfuerzos de mediación estadounidenses y recuperar un papel propio en la construcción de una salida diplomática. Porque, si algo está en juego en estas conversaciones, no es únicamente el futuro de Ucrania, sino también el lugar que ocupará Europa en el nuevo equilibrio de seguridad que surja después de la guerra.