La Comisión Europea reclamó este martes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que respete los “compromisos” adquiridos en el acuerdo comercial que el pasado verano sirvió para enfriar la escalada arancelaria entre Washington y Bruselas. Al mismo tiempo, advirtió de que “siempre” protegerá los intereses de la Unión Europea y de sus Estados miembro, después de que el mandatario norteamericano haya vuelto a amenazar desde Ankara con romper por completo las relaciones comerciales con España.
“La Comisión siempre velará por la plena protección de los intereses de la Unión Europea y de todos sus Estados miembro. Seguiremos abogando por un comercio transatlántico estable, predecible y mutuamente beneficioso para todos”, afirmó el portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, al ser interpelado por las palabras de Trump a su llegada a la cumbre de líderes de la OTAN que se celebra en Ankara.
Cuestionado por las posibles consecuencias de que Estados Unidos lleve a la práctica sus amenazas, incluida la retirada de las exenciones arancelarias que la UE ha concedido a determinados productos estadounidenses, Gill evitó pronunciarse de forma concreta y se limitó a señalar que Bruselas reaccionará “si llega el caso, pero no es el momento”.
No es la primera ocasión en que el presidente estadounidense avisa a España con castigos comerciales por negarse a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, aunque hasta ahora Trump no ha llegado a materializar esas advertencias en medidas efectivas.
La Comisión Europea, que actúa en nombre de los Veintisiete en política comercial, ha reiterado cada vez que se ha planteado este escenario que las decisiones en esta materia se toman de manera conjunta y que un país tercero no puede fijar aranceles de forma selectiva contra uno o varios socios de la UE, sino que tendría que aplicarlos al conjunto de los Estados miembro o centrarse en sectores concretos considerados sensibles para un país en particular.
En cualquier caso, Gill insistió este martes en que la postura de Bruselas ante las fricciones comerciales con Estados Unidos es “muy clara y coherente” y que no tiene intención de modificar su línea de actuación.
“El comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos está profundamente integrado y es mutuamente beneficioso. Por lo tanto, nos interesa a ambos salvaguardar esta relación y, de hecho, esto es más importante que nunca en un momento de incertidumbre global”, subrayó el portavoz comunitario.
Gill recordó además que el pasado verano, en Escocia, Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, suscribieron una “Declaración conjunta” que fija el marco de las relaciones comerciales actuales, en la que la UE se comprometió a no adoptar nuevas represalias arancelarias contra Estados Unidos siempre que Washington mantenga sus gravámenes generales a las importaciones europeas por debajo de un máximo del 15%.
“Esperamos que Estados Unidos cumpla con sus compromisos en virtud de dicha Declaración, como nosotros hemos cumplido con los nuestros”, añadió, antes de reiterar que la “Comisión siempre velará por la plena protección de los intereses de la Unión Europea y de todos sus Estados miembro”.
Trump arremete contra España y amenaza con cortar el comercio
En paralelo, el presidente de Estados Unidos volvió a cargar contra España al anunciar que detendrá “completamente” el comercio bilateral y que es “una causa perdida”, además de “un socio terrible en la OTAN”, por negarse a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB.
“España es una causa perdida. Por cierto, ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España. Quiero que lo corten. España es un aliado terrible en la OTAN. No participan. No pagan. No quiero saber nada de España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas”, declaró Trump durante una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte.
Trump extendió sus críticas a varios aliados al considerar insuficiente su compromiso con la OTAN, pero señaló de manera particular a España porque “son hostiles”, “no están de acuerdo con nada” y expresan “abiertamente” que no tienen intención de aumentar su inversión en defensa por encima del 2%.