Defensa reclama una transformación digital real para que las Fuerzas Armadas cumplan su misión de ganar la guerra

Defensa urge a una transformación digital real y a una industria ágil y soberana para sostener el esfuerzo militar y ganar la guerra en un entorno multidominio.

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El director general del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información (CESTIC) del Ministerio de Defensa, el teniente general José María Millán, ha instado este martes a acometer una “auténtica” transformación digital que alcance directamente a las zonas de operaciones, de forma que las Fuerzas Armadas puedan cumplir “su misión de ganar la guerra”.

Millán ha lanzado este mensaje durante la “II Jornada de Seguridad y Defensa Global: innovación y visión estratégica”, organizada por Europa Press, donde ha subrayado que el escenario bélico actual no se resuelve únicamente incorporando nuevos equipos tecnológicos. A su juicio, todos los actores implicados en defensa deben asumir que lo imprescindible es impulsar una verdadera transformación digital, y no una mera modernización superficial.

El teniente general ha centrado su intervención en el combate contemporáneo, cuya seña de identidad es el carácter multidominio y la dependencia, “y casi exclusivamente”, de la capacidad de compartir datos en el campo de batalla, “un entorno tremendamente restrictivo y hostil”.

Según ha explicado, la información debe circular sin fricciones entre los sistemas de mando y control, las distintas plataformas y los sensores desplegados. Para el director general del CESTIC, resulta determinante que los procesos de trabajo se integren y se crucen entre sí. “La tecnología es lo más sencillo, la mayor dificultad es convencer a todos los niveles de que nos encontramos ante un proceso de transformación digital para que nuestras Fuerzas Armadas cumplan su misión: ganar la guerra”, ha señalado.

En relación con los procedimientos industriales, Millán ha admitido que el Ministerio de Defensa necesita ganar “agilidad”, especialmente en un momento en el que la capacidad de adaptación resulta clave. No obstante, ha matizado que la “lentitud favorece la seguridad jurídica de las empresas”, poniendo de relieve el equilibrio entre rapidez y garantías.

La industria no confía en todo su potencial

Por su parte, el adjunto al director de la Dirección General de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa (DIGEID), Héctor Casado, ha señalado que en el Ministerio de Defensa se considera que el aumento del presupuesto militar y la relevancia actual del sector son fenómenos “coyunturales” y no “estructurales”.

“Vemos que el mundo empieza a ir por otros derroteros y tenemos que alinear las capacidades de las Fuerzas Armadas con la industria”, ha indicado, defendiendo una mejor coordinación entre necesidades operativas y tejido empresarial.

En esta línea, ha subrayado que el contexto presente representa “una oportunidad de oro” que se prolongará a lo largo de esta década, pero ha lamentado que el sector español “no se termina de creer la capacidad” de las industrias nacionales. “Es tremenda, en desarrollo, en innovación”, ha recalcado. A modo de síntesis, Casado ha afirmado que “la defensa de un país es tan fuerte como su industria de defensa, y la nuestra es muy fuerte”.

Finalmente, el subdirector general de Programas de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), el teniente general José Antonio Gutiérrez Sevilla, ha instado a las empresas del sector a “se ponga las pilas” ante el escenario de incremento de la inversión, a reforzar su capacidad productiva y a dejar a un lado sus “rencillas”.

Gutiérrez Sevilla ha defendido que el Ministerio de Defensa “tiene las ideas claras” respecto a sus requerimientos y ha asegurado que España dispone de una base industrial y tecnológica en defensa “bastante sólida”.

Sin embargo, ha avisado a las compañías de que “tienen que prepararse” para lo que viene, que se traducirá en “un incremento drástico de la demanda, tanto en calidad como en cantidad”. Por ello, les ha urgido a “ponerse las pilas”.

“Internamente, que mejoren lo que tengan que mejorar en cuanto a la capacidad de producción”, ha añadido. Asimismo, les ha reclamado “no perder energías improductivas en rencillas”, aunque no ha detallado qué conflictos concretos se estarían produciendo.

Dos vías para alcanzar la soberanía tecnológica

El teniente general Gutiérrez Sevilla ha recordado que la Estrategia Industrial de Defensa de 2023 fija las capacidades industriales y tecnológicas que precisan las Fuerzas Armadas, pero ha recalcado que es necesario alcanzar un “grado suficiente” de soberanía tecnológica. A este respecto, ha descrito dos posibles itinerarios: el “camino largo”, basado en impulsar proyectos propios de investigación y desarrollo, y “el corto”, que pasa por “importar” tecnología mediante los acuerdos oportunos.

Ha detallado que Defensa centra su atención en las tecnologías “más críticas y esenciales” para poder conducir operaciones de manera más autónoma, entre ellas los sistemas de mando y control, las comunicaciones seguras, los sistemas de autoprotección, la munición guiada y los misiles.

En sintonía con lo expuesto por la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha citado ejemplos como los submarinos S-80, el sostenimiento de los Eurofighter y los vehículos 8x8. Según ha advertido, “no se trata solo de producir, sino también del sostenimiento” y de asegurar que toda la cadena industrial y logística funcione de forma coordinada.