El PSOE vuelve a mirar a uno de los capítulos más traumáticos de su historia reciente. La publicación de varios vídeos inéditos del Comité Federal del 1 de octubre de 2016, difundidos esta semana por The Objective, ha reactivado el debate sobre cómo se produjo la caída de Pedro Sánchez como secretario general del partido y sobre las acusaciones cruzadas de irregularidades durante aquella jornada.
Las imágenes corresponden a una reunión que duró más de doce horas y que terminó con la dimisión de Sánchez tras una batalla interna sin precedentes entre dos bloques enfrentados: los partidarios del entonces líder socialista, conocidos como pedristas, y el sector crítico, identificado en gran medida con la entonces presidenta andaluza Susana Díaz.
¿Quién era Pedro Sánchez en 2016?
En aquel momento, Pedro Sánchez no era presidente del Gobierno ni el dirigente consolidado que hoy lidera el PSOE. Era secretario general desde 2014 y afrontaba una fuerte contestación interna tras dos elecciones generales sin mayoría clara y con el partido en retroceso electoral.
La gran discusión estratégica giraba en torno a qué hacer con la investidura de Mariano Rajoy, líder del PP. Una parte relevante del PSOE defendía facilitar su Gobierno mediante la abstención para evitar unas terceras elecciones. Sánchez, en cambio, rechazaba esa opción y exploraba una mayoría alternativa con Podemos y otras fuerzas parlamentarias.
¿Quién era Susana Díaz en 2016?
Susana Díaz era entonces una de las dirigentes con mayor poder territorial del PSOE. Presidía la Junta de Andalucía y controlaba la federación socialista andaluza, históricamente una de las más influyentes del partido.
Para muchos analistas de la época, Díaz representaba la alternativa interna a Sánchez. Aunque no formalizó su candidatura en ese momento, su entorno político fue clave en la ofensiva que cuestionó el liderazgo del secretario general. El enfrentamiento entre ambos simbolizaba también dos modelos de partido: uno más vinculado al aparato territorial tradicional y otro que buscaba apoyarse en la militancia.
¿Qué ocurrió en el Comité Federal?
El detonante inmediato fue la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva Federal, una maniobra impulsada por críticos con el objetivo de forzar la salida de Sánchez.
El Comité Federal —máximo órgano del partido entre congresos— debía decidir cómo interpretar esa situación y qué pasos seguir. Lo que debía ser una reunión interna acabó convertido en una jornada caótica, con interrupciones, recesos, discusiones sobre el reglamento y enfrentamientos públicos.
Las nuevas imágenes muestran momentos de máxima tensión entre los miembros de la mesa, especialmente durante el debate sobre cómo votar.
¿Por qué se habla de “pucherazo”?
La palabra pucherazo se utiliza en España para referirse, de forma coloquial, a un supuesto amaño electoral o manipulación del voto. No implica necesariamente un delito probado, sino la percepción de que un proceso no ha sido limpio o transparente.
En este caso, el término fue utilizado por dirigentes del sector crítico cuando se intentó habilitar una votación secreta en urna dentro de una sala anexa, lejos del pleno visible del Comité.
Los críticos consideraban que ese sistema carecía de transparencia y buscaba beneficiar a Sánchez. Defendían una votación nominal o a mano alzada para que cada miembro se retratara públicamente. Los partidarios de la urna sostenían, por el contrario, que el voto secreto protegía a los miembros del Comité frente a presiones territoriales.
La urna que desató el conflicto
Uno de los momentos centrales de los vídeos es la aparición de una urna de metacrilato colocada en una estancia lateral, mientras varios dirigentes próximos a Sánchez se disponían a votar.
Aquella escena provocó gritos, protestas y acusaciones inmediatas de “pucherazo”. Diversos dirigentes cuestionaron la legalidad y oportunidad del procedimiento. La tensión obligó a detener la votación y reordenar el proceso.
Finalmente, el Comité resolvió la crisis en contra de Sánchez, que terminó presentando su dimisión como secretario general.
García-Page reabre la herida
Tras difundirse las imágenes, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha calificado lo ocurrido como “enormemente doloroso” y ha asegurado que aquel día hubo “un intento de hurtar la democracia del Partido Socialista”.
Page, uno de los críticos con Sánchez en aquella etapa, ha afirmado que se trató de un “pucherazo cutre” y que fue el peor día de su vida política. Sus declaraciones vuelven a mostrar que, casi una década después, aquel episodio sigue siendo una herida abierta dentro del socialismo español.
Del derrocamiento al regreso
Paradójicamente, la caída de 2016 no supuso el final político de Sánchez. Meses después, lanzó una campaña directa a la militancia, recorrió España y venció en las primarias de 2017 frente a Susana Díaz y Patxi López.
Ese triunfo cambió el equilibrio interno del PSOE y consolidó a Sánchez como líder indiscutido del partido. Un año más tarde llegaría a La Moncloa tras la moción de censura contra Rajoy.
Por eso, el Comité Federal de 2016 no fue solo una crisis orgánica: fue el punto de ruptura que acabó redefiniendo el liderazgo del PSOE y la política española posterior.
¿Por qué importa hoy?
La publicación de estos vídeos no altera formalmente lo sucedido, pero sí devuelve actualidad a una pregunta que nunca desapareció del todo: si aquella caída fue una decisión política legítima dentro de las reglas del partido o un proceso desordenado y viciado por maniobras internas.
Lo que muestran las imágenes, en cualquier caso, es la crudeza de una guerra interna que marcó un antes y un después en el PSOE.