El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, interpreta que el giro en el tono del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, que ha dado al Gobierno un plazo de 30 días para atajar la crisis migratoria, obedece a que el dirigente del PP está “contaminado” por el líder nacional de su partido, Alberto Núñez Feijóo.
En una conversación con Europa Press, Puente descarta que el cruce masivo de migrantes desde Marruecos a Ceuta del pasado 30 de julio fuese una maniobra planificada por Rabat. A su entender, confluyeron distintos elementos y, una vez desbordada la situación, faltó capacidad para contenerla, lo que permitió la entrada de unas 72.000 personas en una sola jornada.
El ministro alude al deterioro económico de las localidades marroquíes limítrofes con Ceuta, que figuran entre las zonas más “deprimidas” del país vecino, y a la sentencia del Tribunal Supremo que vetaba “las devoluciones en caliente” de quienes alcanzaban a nado la ciudad autónoma. Ambos factores generaron un “efecto llamada” entre una población que percibió una ocasión para acceder a suelo español. Puente califica el fenómeno de “tremendamente complejo” y reprocha que se haya intentado reducir a un relato simplista.
“No estamos en la tesis de que esto haya sido algo organizado, sino que responde, como digo, a múltiples factores”, remarca, insistiendo en que no comparte la idea de que el Gobierno de Marruecos “esté detrás”. “Otra cosa es que el fenómeno se desbordara y no hubiera capacidad de hacerle frente”, añade, en referencia a las casi 24 horas en las que el flujo de entradas fue ininterrumpido sin oposición efectiva por parte de las autoridades de ambos Estados.
Pese a ello, y en coherencia con la posición oficial del Ejecutivo, sostiene que la reacción de Marruecos está siendo “comprometida con el problema” y que las relaciones bilaterales son “excelentes”. Recalca que siguen convencidos de que es “un aliado imprescindible” para evitar que se repitan episodios de este tipo y, por ello, han decidido “mantener la misma línea de colaboración” de los últimos años.
Estados Unidos e Israel, “interesados” en la crisis
Sin llegar a acusarles de instigar el cruce, Puente menciona a los gobiernos de Estados Unidos e Israel, entonces encabezados por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, y sostiene que están “interesados” en que se produzcan situaciones de este tipo y se han “aprovechado” de la crisis para cargar contra España.
Tras la entrada de miles de personas en Ceuta, el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, arremetió contra España por sufrir una crisis fronteriza mientras da “lecciones” a Tel Aviv y la acusó de mantener “enclaves coloniales” en el norte de África. Puente le replicó en su cuenta de ‘X’ con un mensaje en el que dejaba entrever la implicación de ese país: “Pues empieza a estar bastante claro”, escribió, sin aportar más detalles.
Por su parte, Trump utilizó el caso de Ceuta en un acto público para advertir de que algo similar ocurriría en Estados Unidos si el Partido Demócrata ganaba las próximas presidenciales y regresaba a la Casa Blanca.
“No es algo tan simple como que el gobierno organice un acto o que haya gobiernos extranjeros que se puedan aprovechar de esto y por tanto estén interesados en que esto suceda, yo creo que hay una mezcla de factores y que por tanto estamos ante una realidad mucho más compleja de lo que se ha trasladado”, sostiene ahora el ministro.
El ultimátum de Vivas y el papel de Feijóo
En cuanto al reciente aviso de Juan Jesús Vivas, que instó al Ejecutivo a devolver la normalidad a Ceuta “en un plazo no superior a 30 días” y anunció que acudirá a los tribunales y a las instituciones europeas para denunciar la situación, Puente afirma que el Gobierno está desplegando todos los recursos disponibles para atajar el problema y reclama “paciencia”.
“Yo creo que el Gobierno está haciendo todo lo que está en su mano para resolver este problema, disponiendo todos los medios necesarios y lo único que hay que tener ahora es paciencia para que seamos capaces de rematar este asunto.
El ministro interpreta que este endurecimiento del discurso, en un dirigente que hasta ahora había mantenido una relación cordial con el Ejecutivo de Sánchez, se explica porque está “contaminado” por Alberto Núñez Feijóo.
Puente afirma que Feijóo posee “una capacidad tremenda de contaminar y contagiar a todo el mundo en su estrategia” y cree que “con Vivas también lo está consiguiendo”. A su juicio, algo similar ocurrió en la Comunidad Valenciana tras la dana de octubre de 2024, cuando el entonces presidente autonómico, Carlos Mazón, agradeció inicialmente la respuesta del Gobierno central y, posteriormente, se produjo un choque institucional.
Ceuta y Melilla, su españolidad y la gestión de la soberanía
Pese a sus críticas, Puente reconoce que Vivas está en su derecho de “exigir”, admite que “el problema existe” y garantiza que el Ejecutivo está actuando y lo resolverá.
Defiende, además, que el Gobierno de Sánchez ha “echado toda la carne en el asador” y subraya que el propio presidente ha viajado en tres ocasiones a Ceuta, convirtiéndose en el primer jefe del Ejecutivo en la etapa democrática que visita la ciudad autónoma.
Sobre la españolidad de Ceuta y Melilla, cuestionada por responsables del Gobierno marroquí, recuerda que ambas forman parte de España “desde antes de que Marruecos existiera como Estado”.
En respuesta a quienes reprochan falta de firmeza, Puente argumenta que todo el territorio soberano perdido en el siglo XX se produjo “bajo un Gobierno dictatorial de derechas”, en alusión al régimen de Franco.
“Esa dialéctica patriótica de vamos a ir contra esta gente, de que tenemos que ser más firmes, ya la conocemos. Más firmeza que la dictadura no creo que exista y sin embargo perdimos todos los territorios que teníamos en África durante esa época”, apunta.
Frente a esa vía, sostiene que un Ejecutivo capaz de dialogar, negociar y entenderse con sus vecinos “está en mejores condiciones de garantizar la soberanía de su territorio”.
El Bernabéu, favorito de Puente para la final del Mundial
En relación con la organización del Mundial de fútbol 2030 junto a Marruecos y al escenario de la final, Puente opina que el estadio Santiago Bernabéu es “insuperable” desde el punto de vista futbolístico.
Aunque admite que desconoce los criterios que empleará la FIFA para elegir la sede, considera que, si la decisión se toma con parámetros estrictamente deportivos, debería inclinarse por el feudo del Real Madrid, ya que “no tiene rival”. “No hay mayor símbolo en el mundo del fútbol que el Santiago Bernabéu”, concluye.