Un bulo sobre la vuelta de la mili, a raíz de una convocatoria de 500 plazas para reservistas voluntarios, está sembrando de dudas España. Sin embargo, el Gobierno ni ha restablecido el servicio militar obligatorio ni existe un llamamiento general para los jóvenes que cumplen 18 años ni se ha aprobado un reclutamiento forzoso para los nacidos en 2007 y 2008. Así que no vuelve la mili obligatoria a España en 2026, aunque no es algo que no se pueda recuperar porque no se eliminó de la Constitución, sino que quedó suspendida legalmente.
El origen de la actual confusión está en el Real Decreto 170/2026, de 4 de marzo, que aprueba la oferta de empleo público de las Fuerzas Armadas para 2026. Entre otras plazas, la norma autoriza un máximo de 500 puestos para adquirir la condición de reservista voluntario. Se trata de una figura que ya existía en España y a la que se accede voluntariamente. No supone la recuperación de la antigua mili, suspendida desde el 31 de diciembre de 2001.
Así, el real decreto publicado por el Gobierno únicamente autoriza al Ministerio de Defensa a ofrecer hasta 500 plazas de reservista voluntario durante 2026. La norma no contiene ninguna disposición que restablezca el servicio militar obligatorio, obligue a los jóvenes de 18 años a incorporarse a las Fuerzas Armadas, limite la convocatoria a los nacidos en 2007 y 2008, cree un sorteo o un sistema general de reclutamiento, suspenda estudios o contratos de trabajo para incorporarse a filas o recupere la prestación social sustitutoria para los objetores.
El Ministerio de Defensa ha reiterado que no trabaja en la recuperación del servicio obligatorio. La ministra Margarita Robles respondió en julio con un "rotundamente no" cuando fue preguntada por esta posibilidad y defendió el actual modelo de Fuerzas Armadas profesionales-
Qué ha publicado realmente el BOE
El Real Decreto 170/2026 regula la provisión de plazas en las Fuerzas Armadas y en las escalas de oficiales de la Guardia Civil para 2026. Dentro de esa oferta aparecen diferentes vías de acceso y promoción.
En concreto, autoriza hasta 1.000 plazas para que militares de tropa y marinería accedan a una relación de servicios permanente, un máximo de 500 plazas para adquirir la condición de reservista voluntario tras plazas de ingreso, promoción y formación en los diferentes cuerpos y escalas militares.
La aparición de esas 500 plazas ha servido para construir titulares que hablan del regreso del servicio militar. Pero el concepto jurídico es diferente: un reservista voluntario solicita incorporarse y acepta un compromiso temporal; un recluta obligatorio sería llamado por el Estado aunque no hubiese pedido ingresar.
Qué es un reservista voluntario
Los reservistas voluntarios son ciudadanos que desean aportar temporalmente sus capacidades a las Fuerzas Armadas. Mantienen normalmente su vida y su trabajo civiles, pero pueden recibir formación militar y ser activados durante periodos determinados para cubrir necesidades concretas.
No forman parte permanentemente de las Fuerzas Armadas ni permanecen movilizados durante toda la vigencia de su compromiso.
Según el portal de reclutamiento del Ministerio de Defensa, los requisitos generales incluyen:
- Tener la nacionalidad española.
- Carecer de antecedentes penales.
- No estar privado de derechos civiles.
- Acreditar buena conducta ciudadana.
- Cumplir los requisitos académicos y psicofísicos correspondientes.
- Tener entre 18 y 57 años para las categorías de oficial y suboficial.
- Tener entre 18 y 54 años para tropa y marinería.
Por tanto, las plazas no están reservadas exclusivamente a quienes nacieron en 2007 o 2008. La referencia a esos años procede de que esos jóvenes cumplen 18 o 19 años durante 2026 y pueden presentarse si reúnen los requisitos, igual que otros candidatos de mayor edad.
¿Se pagan 2.400 euros al mes por hacer el servicio militar?
Tampoco existe un nuevo sueldo general de 2.400 euros mensuales para todos los jóvenes que participen en una supuesta mili. Los reservistas reciben compensaciones durante las fases de formación y las retribuciones correspondientes cuando son activados. La cantidad depende de la situación, la duración de la activación y la categoría militar asignada: oficial, suboficial o tropa y marinería.
Por ello, presentar una cantidad máxima como un sueldo fijo y permanente para cualquier joven que se apunte resulta engañoso. No existe una paga mensual universal de 2.400 euros por cumplir un nuevo servicio militar.
Cuándo desapareció la mili en España
El último llamamiento obligatorio se produjo en 2001. El Real Decreto 247/2001 adelantó al 31 de diciembre de ese año la suspensión prevista inicialmente para finales de 2002.
La mili no se eliminó de la Constitución, sino que quedó suspendida legalmente dentro del proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas. Desde entonces, el modelo español se basa en militares profesionales y en diferentes figuras voluntarias de reserva.
La Constitución continúa estableciendo en su artículo 30 que los españoles tienen el derecho y el deber de defender España. El mismo artículo dispone que una ley determinará las obligaciones militares, regulará la objeción de conciencia y establecerá las posibles causas de exención de un servicio militar obligatorio.
Es decir, la Constitución permite que exista, pero no obliga a que se encuentre permanentemente activo.
Qué se debería hacer legalmente para reintroducir el servicio militar obligatorio
El Gobierno no podría recuperar la mili mediante una simple resolución administrativa, una convocatoria de plazas o una orden del Ministerio de Defensa. Tampoco bastaría con anunciarla o incluirla en los Presupuestos Generales del Estado.
Para reintroducir el servicio militar obligatorio serían necesarios, como mínimo, los siguientes pasos:
1. Aprobar una nueva ley en las Cortes Generales
El artículo 30.2 de la Constitución establece expresamente que la ley fijará las obligaciones militares de los españoles. Por tanto, el Congreso y el Senado tendrían que aprobar una norma que restableciera el reclutamiento obligatorio y modificase el sistema suspendido en 2001.
La nueva legislación tendría que definir:
- Quiénes estarían obligados a incorporarse.
- La edad del llamamiento.
- La duración del servicio.
- Los criterios de selección.
- Los aplazamientos y las exenciones.
- La protección laboral de los reclutas.
- La reserva de las plazas universitarias o educativas.
- Las compensaciones económicas.
- El régimen disciplinario aplicable.
- Los mecanismos de recurso.
También tendría que modificar o derogar la suspensión recogida en la legislación de personal militar.
2. Regular la objeción de conciencia
La propia Constitución obliga a ofrecer garantías para la objeción de conciencia. Una nueva ley tendría que establecer quién puede ser reconocido como objetor, cómo se solicita y qué controles se aplican. El legislador también debería decidir si recupera una prestación civil sustitutoria, como la que existió antes de 2001, y determinar su duración y sus condiciones.
3. Resolver a quién afectaría
Una futura ley tendría que precisar si el servicio afectaría solamente a los hombres o también a las mujeres. Cualquier diferencia debería superar las exigencias constitucionales de igualdad y no discriminación.
El Estado también tendría que resolver la situación de personas con doble nacionalidad, españoles residentes en el extranjero, estudiantes, trabajadores por cuenta ajena, autónomos, personas con familiares dependientes y ciudadanos con limitaciones físicas o psicológicas.
4. Desarrollar un sistema de reclutamiento
Después de aprobar la ley sería necesario un desarrollo reglamentario para organizar censos, reconocimientos médicos, sorteos o criterios de selección, destinos, formación y calendarios de incorporación.
Defensa también necesitaría ampliar cuarteles, instructores, equipamiento, asistencia sanitaria y presupuesto. El actual Ejército profesional no dispone automáticamente de la estructura utilizada para movilizar reemplazos completos antes de 2001.
5. Aprobar las convocatorias concretas
Una vez creado el marco legal, el Gobierno podría aprobar los llamamientos anuales correspondientes. Solo entonces existiría una obligación efectiva para las generaciones o colectivos incluidos. No sería necesario reformar la Constitución, porque su artículo 30 ya contempla expresamente la posibilidad del servicio militar obligatorio. Tampoco sería obligatorio celebrar un referéndum, salvo que el Gobierno decidiera acompañar la medida de una reforma constitucional.
La vuelta de la mili en otros países de Europa
La confusión se produce en un contexto de refuerzo de la defensa europea tras la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, no existe un modelo único. Algunos países mantienen el servicio obligatorio, otros lo han recuperado y varios están ensayando fórmulas voluntarias con mecanismos para activar el reclutamiento si no consiguen suficientes efectivos.
Un informe del Servicio de Estudios del Parlamento Europeo identificaba nueve Estados de la Unión Europea con algún sistema de reclutamiento: Austria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Suecia. Croacia se incorporó posteriormente a esta relación tras recuperar el servicio obligatorio en 2026.
Croacia recupera el servicio obligatorio
Croacia ha reintroducido en 2026 una formación militar básica obligatoria después de casi dos décadas de suspensión. Los primeros reclutas comenzaron en marzo una instrucción de dos meses.
La reforma afecta principalmente a hombres jóvenes e incluye la posibilidad de acogerse a un servicio civil por objeción de conciencia. Croacia ha justificado la medida por el deterioro de la seguridad europea y la necesidad de reforzar sus reservas.
Alemania adopta un modelo inicialmente voluntario
Alemania suspendió el servicio militar obligatorio en 2011, pero ha puesto en marcha un nuevo modelo desde 2026.
Todos los jóvenes de 18 años reciben un cuestionario para conocer su disposición y aptitud para servir. Los hombres están obligados a responder, mientras que para las mujeres es voluntario. El servicio continúa siendo inicialmente voluntario, aunque la ley permite reforzar el sistema si no se alcanzan los efectivos necesarios. El Gobierno alemán explica aquí el nuevo modelo.
Por tanto, Alemania no ha recuperado todavía una mili general idéntica a la que existía antes de 2011. Ha establecido una infraestructura de registro, evaluación y reconocimiento que facilitaría aumentar los llamamientos si el modelo voluntario resulta insuficiente.
Suecia amplía su sistema selectivo
Suecia suspendió la conscripción en 2010 y la recuperó en 2017 mediante un sistema selectivo que puede afectar tanto a hombres como a mujeres.
No todos los jóvenes son llamados a filas. Las autoridades evalúan las necesidades de las Fuerzas Armadas y seleccionan cada año a una parte de la generación. El Gobierno sueco pretende elevar gradualmente el volumen de formación hasta al menos 10.000 reclutas anuales en 2030.
Letonia reintrodujo el servicio en 2024
Letonia recuperó el servicio obligatorio en 2024 tras haberlo eliminado en 2007. Su proximidad a Rusia y la guerra en Ucrania fueron determinantes para reconstruir un sistema de reclutamiento y ampliar las reservas militares.
Francia y Bélgica apuestan por programas voluntarios
Francia ha reforzado sus programas de servicio nacional y formación militar voluntaria, pero no ha recuperado una conscripción general para toda una generación.
Bélgica también ha enviado invitaciones a jóvenes para incorporarse voluntariamente durante un periodo remunerado. Recibir una carta no equivale a estar obligado a alistarse.
| País | Situación del servicio militar |
|---|---|
| España | Suspendido desde 2001; Fuerzas Armadas profesionales y reservistas voluntarios |
| Croacia | Servicio obligatorio recuperado en 2026 |
| Alemania | Servicio inicialmente voluntario con cuestionario obligatorio para los hombres |
| Suecia | Reclutamiento selectivo para hombres y mujeres |
| Letonia | Servicio obligatorio recuperado en 2024 |
| Austria, Chipre, Estonia, Finlandia, Grecia y Lituania | Mantienen sistemas obligatorios |
| Dinamarca | Mantiene un modelo obligatorio con selección según las necesidades |
| Francia y Bélgica | Programas voluntarios, sin una mili general obligatoria |