Sánchez se reivindica como el «Gobierno de la gente» y confirma que agotará el año que queda de legislatura

El presidente equivoca la previsión de crecimiento de la UE de España, del 2,4%, por la del Ejecutivo español, del 2,6% para 2026

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Pedro Sánchez se ha reivindicado como el «Gobierno de la gente» y asegura que agotará el año que queda de legislatura. Foto: Europa Press.

Pedro Sánchez se ha reivindicado como el «Gobierno de la gente» y asegura que agotará el año que queda de legislatura. Foto: Europa Press.

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El presidente ha presentado hoy un balance triunfalista de la acción del Ejecutivo, pese a gobernar sin Presupuestos desde 2023. En su intervención de hora y media, el líder socialista ha ponderado sus avances económicos y sociales frente a los ejecutivos del PP. Frente a sus ministros y los medios de comunicación, Pedro Sánchez ha reivindicado el empleo, las renovables, la vivienda y los fondos europeos. Sin embargo, ha pasadp de puntillas sobre el apagón, la elevada deuda, la tasa de paro juvenil, la productividad y las dificultades para ejecutar el Plan de Recuperación. (((Siga aquí el directo del balance del presidente Pedro Sánchez))).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no contempla adelantar las elecciones generales. Así se ha pronunciado el jefe del Ejecutivo, quien ha aprovechado su balance del curso político, desde Moncloa, para reivindicarse como el líder del «Gobierno de la gente» y dejar claro que piensa agotar el año que resta de legislatura. Un periodo que, según ha anunciado, dedicará a culminar las reformas pendientes y a seguir desarrollando una agenda que ha definido como la del «sentido común».

A un año de las elecciones y aún sin Presupuestos

Sánchez ha construido su intervención sobre una idea central: España ha logrado avanzar durante los últimos tres años pese a las guerras, las emergencias civiles, los incendios y la sucesión de crisis internacionales. Sin embargo, su relato ha obviado una de las principales debilidades políticas del Ejecutivo: el Gobierno continúa trabajando con unos Presupuestos Generales del Estado prorrogados desde 2023 y no ha sido capaz de aprobar nuevas cuentas durante la legislatura.

El presidente ha defendido que el semestre demuestra que el Parlamento no está paralizado. Como prueba, ha citado la aprobación de 26 normas con rango de ley, que elevan a 74 las impulsadas durante la legislatura. El dato, no obstante, convive con el bloqueo de iniciativas relevantes, la inestabilidad de la mayoría de investidura y la imposibilidad de sacar adelante unos nuevos Presupuestos.

«En 2018 eso se acabó. Somos el Gobierno de la gente y para la gente», ha proclamado Sánchez después de contraponer su gestión a lo que ha descrito como décadas de recortes. En esa comparación ha recuperado las cifras de desempleo alcanzadas durante los gobiernos del PP, aunque sin detenerse en que Mariano Rajoy recibió una economía todavía golpeada por la crisis financiera y la recesión heredadas de la última etapa de José Luis Rodríguez Zapaterom, quien decidió congelar las pensiones.

El clima y las renovables, sin referencias al apagón

El balance ha comenzado con una defensa cerrada de la lucha contra el cambio climático. Sánchez ha presumido del despliegue de las energías renovables y ha recordado su reciente mensaje grabado bajo el sol para advertir de las consecuencias de la emergencia climática. También ha recuperado el frenazo de determinados proyectos renovables en Aragón y Extremadura para cuestionar los acuerdos del PP con Vox.

El presidente ha presentado a España como uno de los países más avanzados en generación limpia y ha atribuido a las renovables una parte de la competitividad energética alcanzada durante los últimos años. Sin embargo, no ha abordado en profundidad los problemas que atraviesa el sistema eléctrico después del apagón ni las recientes situaciones de tensión en la red.

Tampoco ha explicado cómo pretende compatibilizar el crecimiento acelerado de la generación renovable con la necesidad de disponer de tecnologías que aporten firmeza, inercia y capacidad de respaldo al sistema. Esa discusión afecta directamente al futuro de las centrales nucleares, cuyo calendario de cierre permanece sin resolver mientras empresas y Gobierno mantienen sus diferencias sobre la fiscalidad y las condiciones necesarias para prolongar su funcionamiento.

Sánchez ha reivindicado igualmente la que ha calificado como la mayor rebaja fiscal aplicada a la electricidad y los instrumentos adicionales activados para contener los precios. Las medidas fiscales aprobadas a raíz de la guerra de Irán redujeron temporalmente impuestos sobre la electricidad, el gas y los carburantes. Eso no significa, sin embargo -explican expertos economistas a este dinario-, que los hogares españoles disfruten de una de las facturas eléctricas más bajas de Europa. Tanto es así, que los últimos datos de Eurostat muestran que el precio final pagado por las familias europeas continúa muy por encima de los niveles anteriores a la crisis energética. En el segundo semestre de 2025, la subida de impuestos y gravámenes compensó incluso el descenso del coste de la energía antes de impuestos.

Sánchez ha comenzado el acto con un documento de balance del primer semestre de legislatura, con el título, Cumpliendo. Foto: Europa Press.
Sánchez ha comenzado el acto con un documento de balance del primer semestre de legislatura, con el título, Cumpliendo. Foto: Europa Press. 

Un escudo de 4.000 millones por la guerra de Irán

La guerra de Irán y sus consecuencias económicas han ocupado otro de los grandes bloques de la comparecencia. Sánchez ha defendido la movilización de más de 4.000 millones de euros para reforzar el escudo social y económico y proteger a los hogares, los agricultores, los transportistas y las empresas más expuestas al encarecimiento de la energía.

El presidente ha asegurado que España destina a los agricultores más recursos que la propia Unión Europea y ha presentado este paquete como una nueva muestra de la forma de actuar de un Ejecutivo que «se pone del lado de la gente». La afirmación tendrá que confrontarse con la valoración de las organizaciones agrarias, que vienen reclamando medidas estructurales ante el aumento de los costes de producción y la pérdida de rentabilidad de las explotaciones.

Sánchez ha defendido que, ante cada crisis, el Gobierno ha intentado atender «no solo lo urgente, sino también lo importante». Ha citado como ejemplo los expedientes de regulación temporal de empleo utilizados durante la pandemia y su posterior aplicación a situaciones industriales concretas, como la de la planta de Ford en Almussafes.

El Ejecutivo, ha sostenido, convirtió así instrumentos inicialmente coyunturales en mecanismos estructurales de protección del empleo. En ese punto -ha señalado-, esa misma filosofía se habría aplicado durante la pandemia, la guerra de Ucrania y, ahora, ante las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Próximo.

Sánchez confunde la previsión del Gobierno con la CE

La economía ha concentrado buena parte del discurso. Sánchez ha asegurado que España lleva casi tres años creciendo más que las principales economías europeas y ha destacado que el Gobierno ha elevado al 2,6% su previsión de avance del PIB para 2026.

Según la comparación utilizada por el presidente, España cerrará el año creciendo cinco veces más que Italia, cuatro veces más que Alemania y tres veces más que Francia. Se trata de una diferencia relevante -explican nuestras fuentes económicas-, aunque las tasas de crecimiento no reflejan por sí solas el nivel de riqueza acumulada, ya que, Alemania y Francia continúan contando con una renta por habitante, una productividad y una base industrial superiores a las españolas.

En este punto, Sánchez ha afirmado que Bruselas ha hecho una revisión al alza del crecimiento económico de España al 2,6%, cuando realmente, la previsión de la Comisión ha sido de 2,4%, y del 2,6% es la del Ejecutivo español. Además, la UE también ha recalado que la inflación repuntará este año hasta el 3% como consecuencia del encarecimiento energético provocado por la guerra.

Sánchez ha citado también el comportamiento del Ibex 35, la confianza de los inversores y la creación de más de 60.000 empresas como señales de fortaleza del tejido productivo. No ha incorporado a ese balance el cierre de sociedades, los traslados empresariales ni las dificultades que denuncian autónomos y patronales por el incremento de los costes laborales, fiscales y regulatorios.

El presidente también ha asegurado que España ha dejado atrás un modelo económico basado en burbujas como la inmobiliaria y ha presumido del saneamiento de las cuentas públicas. Lo ha hecho sin unos Presupuestos actualizados y con una deuda que, aunque ha reducido su peso relativo desde los máximos de la pandemia, permanece alrededor del 100% del PIB.

En este sentido, los economistas aclaran que, la caída de la ratio de deuda se explica principalmente por el crecimiento real de la economía y, sobre todo, por el aumento del PIB nominal asociado a la inflación. No responde a una disminución equivalente del volumen total adeudado, que continúa creciendo. Tampoco puede atribuirse a la bajada de los tipos de interés: unos tipos más bajos alivian el coste futuro de financiación, pero no reducen por sí mismos el volumen de deuda.

Récord de empleo con el paro juvenil todavía entre los más altos

Sánchez ha reivindicado los 22,8 millones de ocupados alcanzados en el segundo trimestre y el descenso de la tasa de paro al 9,8%, por debajo del 10% por primera vez desde 2008. También ha asegurado que el empleo juvenil ha aumentado un 34% y que cada vez se crean más puestos en sectores tecnológicos y de alto valor añadido.

Los datos de la EPA conocidos este martes confirman una mejora sustancial: el empleo aumentó en 486.000 personas durante el trimestre y el paro descendió en 213.300. La temporalidad también ha bajado hasta el 15%, uno de los objetivos centrales de la reforma laboral.

La fotografía laboral, sin embargo, conserva importantes desequilibrios. España continúa entre los países con mayor desempleo de la Unión Europea y mantiene una de las tasas de paro juvenil más elevadas. En abril, último dato comparable de Eurostat, registraba un desempleo general del 10,3%, solo por detrás de Finlandia, y un paro entre los menores de 25 años del 23,7%.

El crecimiento de la afiliación se apoya además de manera importante en la incorporación de trabajadores extranjeros, en un contexto de fuerte aumento de la población activa. Eso no resta valor a la creación de empleo, pero obliga a observar también su calidad, los salarios, las horas trabajadas y la productividad.

Los trabajadores fijos discontinuos que se encuentran en periodo de inactividad no figuran como parados registrados, aunque sí pueden aparecer como desempleados en la EPA si buscan trabajo y cumplen los requisitos estadísticos. La reforma laboral ha reducido la contratación temporal, pero también ha cambiado el significado de parte del empleo indefinido, que ya no equivale siempre a una relación laboral continuada durante todo el año.

La debilidad de la productividad sigue siendo, en este punto, una de las grandes asignaturas pendientes. España crea empleo y aumenta su PIB, pero la producción por trabajador y por hora trabajada no ha avanzado al mismo ritmo. El crecimiento de los sectores tecnológicos existe, aunque todavía no ha adquirido el peso suficiente para transformar una estructura económica en la que los servicios de menor productividad mantienen una presencia elevada y la industria continúa lejos del objetivo europeo del 20% del PIB.

Sánchez ha sostenido igualmente que la renta real y el poder adquisitivo han aumentado. La recuperación salarial es perceptible en los últimos ejercicios, pero no se distribuye de manera homogénea. El encarecimiento acumulado de la vivienda, los alimentos y la energía sigue absorbiendo una parte considerable de los ingresos de las familias, especialmente de los jóvenes y los hogares con rentas medias y bajas.

Los fondos europeos y los proyectos con «nombres y apellidos»

El presidente ha situado los fondos Next Generation entre los grandes logros de su mandato. Ha defendido que España está «superando con nota» su ejecución y que ya ha recibido más de 100.000 millones de euros destinados a empresas, autónomos, administraciones y proyectos de transformación.

Sánchez ha querido poner «nombres y apellidos» a esos recursos. Ha citado proyectos como la inversión industrial en Figueruelas o el desarrollo del cohete de Elche y ha defendido que los fondos han permitido transformar viviendas, calles, empresas e infraestructuras.

Son proyectos reales, pero no resuelven el debate sobre el alcance efectivo del Plan de Recuperación. España ha recibido más de 77.000 millones del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia tras el sexto desembolso, a los que se añaden otros programas y anticipos. Una parte importante de las adjudicaciones se ha canalizado a través de organismos públicos, empresas estatales y grandes gestores de infraestructuras, como Adif. Por ello, el dinero recibido, el adjudicado y el efectivamente cobrado por el destinatario final no son magnitudes equivalentes.

El Gobierno también ha decidido prescindir de alrededor de 60.000 millones de euros en préstamos europeos inicialmente disponibles. El Ejecutivo justifica la renuncia por el coste financiero, la burocracia y la posibilidad de financiarse a través del Tesoro y del ICO. La decisión coincide, no obstante, con las dificultades para cumplir todos los hitos, movilizar inversión privada y ejecutar los recursos antes de que termine el programa.

Sánchez ha anunciado además el impulso a las empresas de tecnología profunda y ha asegurado que España estará en la vanguardia de la inteligencia artificial. Esa aspiración exige resolver uno de los principales cuellos de botella de los centros de datos y las industrias electrointensivas: la disponibilidad de potencia eléctrica, nuevas conexiones y redes capaces de atender una demanda creciente.

Más gasto social ante unos servicios públicos tensionados

El fortalecimiento del Estado del bienestar ha constituido el tercer eje del balance. Sánchez ha cifrado en 145.000 millones de euros el aumento del gasto social acumulado durante sus ocho años de Gobierno y ha destacado el crecimiento de los recursos para sanidad, educación, dependencia y protección social.

El presidente ha presumido del Ingreso Mínimo Vital y de la ampliación de los permisos de nacimiento y cuidado. El aumento de beneficiarios del IMV demuestra una mayor cobertura del programa, pero también revela la persistencia de un amplio volumen de hogares que necesitan apoyo público.

España mantiene uno de los índices de pobreza infantil más graves de Europa. Según UNICEF, el 34,8% de los menores se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, la segunda tasa más elevada de la UE. Los últimos datos de pobreza monetaria infantil situaron posteriormente a España en el peor puesto comunitario, con un 28,4%.

El incremento de la población hasta rozar los 50 millones de habitantes, reforzado por los flujos migratorios y la regularización extraordinaria, plantea además una cuestión que el balance presidencial no ha despejado: si las plantillas, las infraestructuras y la financiación de los servicios públicos están creciendo al mismo ritmo que la población a la que deben atender.

Entre las medidas concretas, Sánchez ha destacado el Plan VEO de salud visual infantil, con 370.000 menores beneficiarios de ayudas para gafas y lentillas, y una ampliación presupuestaria de 23,4 millones de euros. También ha citado el aumento de las becas, incluidas las destinadas a la formación en abogacía y psicología sanitaria.

El presidente ha anunciado un nuevo programa con las comunidades autónomas para avanzar hacia la universalización de la educación de cero a tres años, ha reivindicado la creación de 409.000 plazas de Formación Profesional y ha comprometido otros 887 millones para la formación continua de los trabajadores.

La enumeración ha tenido, por momentos, el contenido propio de una presentación presupuestaria, pese a que el Gobierno todavía no ha conseguido aprobar las cuentas con las que financiar de manera ordinaria esas prioridades.

En dependencia, Sánchez ha hablado de una «refundación» del sistema, respaldada con 6.200 millones adicionales, y ha reivindicado las ayudas para los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica. La financiación efectiva de la ley de la ELA llegó, sin embargo, después de años de reclamaciones de pacientes y familiares.

Sánchez defiende que la Ley de Vivienda abarata los alquileres

La vivienda ha ocupado otro lugar central. Sánchez ha asegurado que las medidas del Ejecutivo proporcionan seguridad a los pequeños propietarios y alivio a los inquilinos. También ha defendido la intervención de precios incorporada a la Ley de Vivienda y ha puesto a Cataluña como ejemplo de que los alquileres bajan allí donde se declaran zonas tensionadas.

El presidente ha instado a Madrid y Málaga a aplicar la norma y a «dejar de lado el sectarismo», porque, según ha afirmado, la vivienda constituye una prioridad nacional.

La evolución de los precios regulados no puede separarse, sin embargo, del comportamiento de la oferta. En Cataluña han disminuido determinados alquileres incluidos en las estadísticas oficiales, pero también se ha reducido el número de viviendas disponibles para arrendamiento permanente, mientras crecen otras modalidades, como los alquileres de temporada y habitaciones.

Sánchez ha destacado que el primer trimestre de 2026 registró la mayor licitación de vivienda pública de la serie y ha anunciado un nuevo plan en colaboración con las comunidades autónomas. El avance se produce frente a un déficit acumulado de vivienda que distintos organismos cifran en cientos de miles de unidades y que no puede corregirse únicamente con licitaciones: requiere suelo, financiación, licencias y ejecución efectiva.

Una Agencia de Integridad en plena controversia por la corrupción

El cuarto eje del discurso ha sido el refuerzo de la democracia. Sánchez ha incluido entre sus avances el anteproyecto de ley destinado a crear una Agencia de Integridad Pública, que llegará próximamente al Congreso.

El nuevo organismo pretende reunir y reforzar funciones relacionadas con la prevención de la corrupción, la protección de informantes, el control de conflictos de intereses y la supervisión de determinadas obligaciones de los cargos públicos. El presidente ha reclamado a los grupos parlamentarios voluntad para aprobarlo.

El anuncio se produce mientras el Gobierno y el PSOE afrontan distintas investigaciones y controversias judiciales que han erosionado el discurso de regeneración del Ejecutivo. Sánchez ha centrado su balance en las medidas aprobadas, sin profundizar en las responsabilidades políticas derivadas de esos casos.

En el terreno territorial, el presidente ha reivindicado la «normalidad institucional» recuperada en Cataluña y la colaboración entre administraciones. También ha defendido la ley de amnistía y ha presentado la resolución europea sobre la norma como respaldo a una decisión «valiente y necesaria» para volver a «mirar juntos al futuro».

La distensión política no ha conseguido, por ahora, provocar un retorno significativo de las empresas que trasladaron su sede fuera de Cataluña a partir de 2017. La estabilidad institucional ha mejorado, pero la recuperación del tejido empresarial perdido continúa siendo limitada.

«Que se sientan orgullosos cuando viajen por España»

Sánchez ha cerrado su intervención con una defensa de su política exterior y un mensaje dirigido a los ciudadanos que comienzan sus vacaciones. Les ha pedido que se sientan orgullosos cuando recorran España y también cuando viajen al extranjero.

«Hoy ser español es pertenecer a un país que tiene las cosas claras y que juega limpio», ha sostenido después de asegurar que hay más personas con empleos estables, familias mejor protegidas y mayores que pueden vivir con más dignidad.

El presidente ha insistido en que su balance no se limita a leyes o cifras, sino a «cambios concretos» que llegan a la vida de la gente. Pero, por encima de la extensa relación de medidas, su comparecencia ha dejado una conclusión política: Sánchez cree que el Gobierno aún dispone de margen para continuar y no tiene intención de convocar las urnas antes de tiempo.

Queda un año de legislatura y el presidente pretende utilizarlo. El «Gobierno de la gente», como lo ha definido reiteradamente, seguirá adelante pese a la fragilidad parlamentaria, la ausencia de Presupuestos y las dificultades para completar una agenda que Sánchez ha presentado como la del «sentido común».

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