El presidente del Gobierno no contempla ni dimitir ni adelantar elecciones, al menos por ahora. Así lo ha dejado claro en sus intervenciones ante el hemiciclo, en una comparecencia centrada en los casos de corrupción que afectan a exmiembros del Ejecutivo socialista y a dos de los antiguos números dos del partido que lidera de forma ininterrumpida desde 2017.
La mayoría de la Cámara Baja, con PP y Vox al frente, exigió un adelanto electoral. Junts fue más lejos y llegó a plantear su dimisión para abrir paso a otro dirigente hasta el final de la legislatura. También sus socios de investidura, como ERC, evidenciaron dudas sobre la viabilidad del mandato, sostenido cada vez con más tensión política y desafección. Sumar, en cambio, mantuvo su apoyo sin fisuras, no sin echar en falta más medidas para regenerar las instituciones.
"Un nubarrón"
Desde el inicio, Sánchez optó por enmarcar su debate como un enfretamiento abierto contra Alberto Núñez Feijóo. Apenas reconoció, al comienzo de su discurso, que el "nubarrón que eclipsa" la actualidad política se circunscribe "a un caso grave y flagrante, pero protagonizado por unas personas concretas".
Más allá de esta admisión, Sánchez sustanció la idea de que, en la lucha contra la corrupción “no hemos logrado todo lo que queríamos, pero hemos avanzado mucho”. A partir de ahí, defendió al PSOE como el partido que más ha combatido esta “degeneración” institucional y cargó contra el líder del PP, al que vinculó con episodios de su pasado político y con la gestión de Isabel Díaz Ayuso como telón de fondo, sacando a colación los contratos de su pareja.
“Usted se ha beneficiado de la corrupción y nunca ha jugado limpio”, le espetó, atribuyéndole una frase de Alfonso Guerra. Para armar su bandera contra la corrupción y su trabajo por la transparencia, Pedro Sánchez recurrió a indicadores internacionales para situar a España en niveles comparables a los de las principales democracias europeas. Eso sí, no se detuvo en el retroceso que reflejan algunos informes, como el organizado por Transparencia Internacional, cuyo Índice de Percepción de la Corrupción de 2025 sitúa a España con 55 puntos sobre 100, descendiendo así del puesto 46 al 49 de 182 países, quedando por detrás de Granada, Arabia Saudí, Ruanda, Botsuana o Israel.
Ante este panorama la pregunta no es si debemos continuar.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) June 24, 2026
La pregunta es, ¿cómo no vamos a continuar? pic.twitter.com/U1zHMcmCwf
Sánchez vuelve a recurrir al "fango y a los bulos"
El presidente pasó por alto los últimos casos que afectan a su entorno político, al PSOE, al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y a su círculo familiar. Recurrió de nuevo al discurso del “fango y los bulos y los pseudomedios", y se detuvo en el caso de su hermano para denunciar informaciones sobre supuestas cuentas con 1,5 millones de euros, unas informaciones que no haun sido relevantes para el procedimiento judicial que lo llevó recientemente al banquillo.
Sobre su esposa, Begoña Gómez, afirmó que no tiene nada que ocultar, que no ha ganado “ni un euro”, y denunció una campaña de hostigamiento mientras —según dijo— se silencian otros casos. También aseguró que había sido contratada por la Universidad Complutense en 2011, aunque el programa al que aludía se desarrolló en 2015. La investigación judicial, sin embargo, se centra en la creación de la Cátedra de Transformación Social Competitiva, el uso de patrocinios asociados y la supuesta apropiación de un software.
A la pregunta de Feijóo —“¿Qué hace todavía ahí, en el escaño de presidente?”—, Sánchez respondió con otra fórmula: “¿A qué espero? A cumplir los cuatro años de mandato y a seguir con los procesos de transformación”. Reiteró que el líder del PP representa una amenaza institucional y advirtió de un retroceso si alcanza el poder. “La pregunta no es si debemos continuar; la pregunta es cómo no vamos a continuar”, remató. Sobre Santiago Abascal fue aún más directo: aseguró que “está en política para forrarse”.
Sánchez es el nexo político corruptor. pic.twitter.com/hglSRq0Bbl
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) June 24, 2026
Entre Pasapalabra y los Deportes
Alberto Núñez Feijóo convirtió su intervención en una ofensiva total contra Pedro Sánchez, al que responsabilizó de la crisis política y judicial que rodea al Ejecutivo y al PSOE. Abrió su discurso sin rodeos: “Esto no son piedras en el camino, esto es su corrupción”. Desde ahí exigió la disolución de las Cortes y una convocatoria electoral inmediata.
El líder de la oposición sostuvo que la legislatura está agotada y que el presidente carece ya de apoyo y autoridad. “La legislatura está exhausta”, resumió, tras describir un Gobierno sin Presupuestos y sin proyecto más allá de resistir. A su juicio, el debate ya no es político sino institucional: si España puede seguir en manos de un Ejecutivo bajo investigación constante.
Feijóo centró buena parte de su intervención en la normalización del escándalo. Acusó a Sánchez de intentar que la opinión pública asuma la situación “entre Pasapalabra y los Deportes”, como si fuera parte del paisaje cotidiano. Rechazó esa idea y elevó el tono: “¿A seguir delinquiendo, se refiere usted?”.
En el tramo final endureció su acusación al máximo: “La corrupción es usted”, dijo, responsabilizándolo del conjunto de casos que afectan a su entorno político. Sostuvo y reiteró que el presidente es “el nexo político corruptor” y le reprochó falta de legitimidad para continuar en el cargo.
Feijóo cerró apelando a los socios del Gobierno y al electorado. Advirtió a los primeros de que la continuidad los convierte en “cómplices” y prometió a los segundos un cambio de ciclo político. “Habrá elecciones”, afirmó, antes de rematar: “Qué desgracia ha sido para este país, señor Sánchez”.
🔴@Santi_ABASCAL a Pedro Sánchez:
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) June 24, 2026
"Ha tratado de ridiculizar y de negar mi denuncia del pucherazo que prepara...
Pues es muy sencillo: acepte que el voto por correo se contabiliza en urnas separadas y no habrá sospecha". pic.twitter.com/gzKhcoe425
Abascal sospecha que Sánchez quiere "robar" las próximas elecciones
Santiago Abascal llevó al Congreso una de las intervenciones más duras de la jornada. Acusó al presidente de haber pasado de la promesa de regeneración a encarnar lo contrario. “Ojo con los aplausos, señor Sánchez”, ironizó al inicio.
El líder de Vox sostuvo que la corrupción ya no rodea al Gobierno, sino que lo define. Afirmó que el entorno del presidente se ha enriquecido ilegalmente y que el PSOE ha operado con prácticas irregulares, además de señalar a quienes investigan estos hechos. En su intervención, vinculó el futuro judicial del presidente a los informes de la UCO y a las resoluciones de los tribunales.
El momento central llegó cuando acusó a Sánchez de intentar condicionar el proceso electoral. “Está maniobrando para adulterar las próximas elecciones”, afirmó, antes de rematar: “Sánchez está actuando para robarlas”.
Abascal cerró exigiendo elecciones “libres y limpias” y preguntando al presidente qué hacía aún en el cargo. Terminó con una frase de alto impacto: reprochó su resistencia política y afirmó que “las cucarachas le ganan en resiliencia”.
¿Y qué? pic.twitter.com/Mpz4IcYrjl
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) June 24, 2026
Los socios aprietan, pero no sueltan
Los socios de investidura no respaldaron políticamente a Sánchez, aunque tampoco rompieron con el Ejecutivo. ERC, Junts y PNV coincidieron en que las explicaciones fueron insuficientes para revertir la situación.
Gabriel Rufián reclamó abandonar el “y tú más” y exigió claridad sobre el conocimiento del Gobierno en los casos que le rodean. ERC no pidió elecciones, pero advirtió de que la legislatura no puede sostenerse solo en la resistencia.
Junts fue más lejos y planteó la necesidad de un relevo al frente del Ejecutivo. Míriam Nogueras sugirió que Sánchez ya no está en condiciones de liderar la mayoría parlamentaria y abrió la puerta a otro interlocutor socialista.
El PNV mantuvo su tono habitual de prudencia, pero elevó la exigencia de explicaciones y responsabilidades. Sin romper con el Gobierno, dejó claro que la mayoría parlamentaria entra en una fase de desgaste en la que ya no basta con apelar a la alternativa para mantenerla unida.
En cualquier caso, el debate dejó una imagen nítida: un presidente que insiste en resistir, una oposición que acelera el pulso y unos socios que empiezan a medir cada paso. Entre la aritmética parlamentaria y el desgaste político, la legislatura entra en un territorio donde ya no bastan los discursos: pesan más los tiempos.
