Sánchez viaja a Nueva York para justificar su gestión en la crisis de Ceuta y su política migratoria

Sánchez viaja a la ONU para justificar su gestión de la crisis de Ceuta y defender el modelo migratorio y económico de España ante líderes internacionales.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) mantiene un encuentro con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres (d), en la sede de Naciones Unidas, a 22 de septiembre de 2025, en Nueva York. Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) mantiene un encuentro con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres (d), en la sede de Naciones Unidas, a 22 de septiembre de 2025, en Nueva York. Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplaza este lunes a Nueva York para asistir a la semana de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, donde tiene previsto abordar la crisis abierta en Ceuta tras la entrada masiva de inmigrantes procedentes de Marruecos, con el objetivo de defender su gestión y el modelo migratorio que impulsa España.

Según trasladan fuentes de Moncloa, Sánchez acude con una agenda amplia que quiere presentar en este escenario internacional, en la que figuran asuntos como la gobernanza de la inteligencia artificial, la defensa del sistema multilateral y la puesta en valor del modelo económico español. Sin embargo, no eludirá la situación en la ciudad autónoma, que el Ejecutivo considera en estos momentos su prioridad principal.

Aunque el jefe del Ejecutivo no persigue un respaldo formal en forma de declaración institucional ni de ningún otro instrumento diplomático, es casi seguro que tratará este asunto tanto en sus discursos públicos como en las reuniones informales que mantendrá con otros líderes internacionales y en las entrevistas que concederá a medios estadounidenses.

Sánchez pretende exponer su interpretación de los acontecimientos en torno a la llegada de unas 80.000 personas a territorio español, un episodio que ha desencadenado una crisis de gran calado que continúa mes y medio después, con unos 10.000 inmigrantes irregulares aún en la ciudad y cerca de 3.000 de ellos deambulando por las calles sin una plaza de acogida, según reconocen ya en el propio Gobierno.

La dimensión exterior de la crisis también es relevante, con las sospechas sobre la implicación de Marruecos en el trasfondo —que el Gobierno niega— y las acusaciones lanzadas por Sánchez contra Rusia e Israel por contribuir a agravar el conflicto difundiendo desinformación en redes sociales con el fin de debilitar a España y a Europa.

Busca respaldo internacional a su gestión migratoria

Tras encajar duras críticas de prácticamente todo el arco parlamentario en España —toda la oposición y todos los socios menos Bildu— por no señalar a Marruecos como responsable y por reaccionar tarde, Sánchez confía en hallar más comprensión entre sus homólogos en el exterior, según admiten las fuentes consultadas.

Defenderá, como ha venido haciendo, que una avalancha de esta magnitud no se podía anticipar, que no existían avisos de los servicios de inteligencia que lo pronosticaran y que el Gobierno actuó con rapidez, en coordinación con Marruecos, para devolver en los primeros días a un número significativo de quienes habían cruzado la frontera.

Del mismo modo, reiterará en este foro el modelo migratorio promovido por su Ejecutivo, que aboga por una política de brazos abiertos hacia una inmigración que considera esencial para el crecimiento económico y que incluye su medida más controvertida, la regularización generalizada de inmigrantes para otorgarles permiso de trabajo.

Este enfoque, que hasta el estallido de la crisis de Ceuta había permitido reducir el número de llegadas irregulares, fue respaldado por el Papa León XIV durante su visita a España el pasado mes de junio.

Reuniones en la ONU, acto con Mamdani y visita a Harvard

Sánchez aterrizará en Nueva York el lunes y ese mismo día mantendrá un encuentro con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, cuyo mandato concluye en diciembre. El martes asistirá a la sesión inaugural del debate de la Asamblea General, donde coincidirá con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El miércoles 23 será el invitado principal en un acto organizado por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, en el que defenderán un modelo económico orientado a reducir el coste de la vida de la población y en el que Sánchez exhibirá sintonía en materia de redistribución de la riqueza y prosperidad compartida.

Su discurso ante la Asamblea General de la ONU está fijado para la madrugada del miércoles al jueves, a las 02.00 horas. Ya el jueves se desplazará a Boston, donde intervendrá en la Universidad de Harvard y mantendrá una reunión con la gobernadora del estado de Massachusetts.

En buena parte de sus intervenciones, Sánchez insistirá en la necesidad de una regulación internacional sobre inteligencia artificial. En el Gobierno dan por hecho que se aprobará algún tipo de normativa, máxime cuando incluso las propias compañías desarrolladoras reclaman ese marco. La cuestión clave es de qué manera se articulará, y Sánchez va a apostar por un modelo humanista que sitúe en el centro los derechos de las personas.

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