Vox propone disolver los grupos del Congreso que cuestionen la unidad de España

Vox plantea reformar el Reglamento del Congreso para condicionar los grupos independentistas, frenar el préstamo de diputados y revertir cambios lingüísticos.

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El presidente Vox, Santiago Abascal, y la portavoz de su grupo parlamentario, Pepa Millán. Jesús Hellín - Europa Press

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Vox ha registrado una batería de enmiendas a la reforma del Reglamento del Congreso con un objetivo central: endurecer las condiciones para que los partidos independentistas puedan constituir grupo parlamentario propio en la Cámara Baja.

La iniciativa del partido de Santiago Abascal responde a la reforma reglamentaria impulsada por ERCJuntsPodemosCompromís y el BNG, que busca rebajar los requisitos exigidos para formar grupo propio. Frente a esa propuesta, Vox plantea la dirección contraria: introducir compromisos políticos expresos vinculados a la defensa de la unidad de España.

En una de sus enmiendas, a la que ha tenido acceso Europa Press, la formación propone modificar el artículo 24 del Reglamento para que los diputados que quieran integrarse en un grupo parlamentario tengan que comprometerse por escrito, “de forma expresa e inequívoca”, a que ese grupo no actuará contra la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la unidad de España.

Renuncia expresa a la secesión

El texto alternativo de Vox exige que los grupos parlamentarios se comprometan a abstenerse de “deteriorar o destruir la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la unidad de España”, así como de “perseguir la separación de una parte del territorio nacional” o impulsar cualquier actividad dirigida a ese fin.

La medida apunta directamente a las formaciones independentistas y nacionalistas que defienden proyectos políticos de separación o autodeterminación. Vox quiere que esas posiciones sean incompatibles con el acceso a las ventajas parlamentarias de disponer de grupo propio en el Congreso.

El planteamiento supone trasladar al Reglamento una línea política de fondo: para Vox, una formación que defienda la ruptura de la unidad nacional no debería contar con un grupo parlamentario independiente ni con los recursos asociados a esa condición.

La Mesa podría disolver el grupo

La propuesta no se limita a exigir una declaración inicial. Vox plantea también que, si ese compromiso se incumple, la Mesa del Congreso pueda disolver el grupo parlamentario mediante resolución motivada, después de escuchar a la Junta de Portavoces.

En ese supuesto, los diputados afectados pasarían automáticamente al Grupo Mixto y no podrían constituir un nuevo grupo parlamentario durante el resto de la legislatura. La medida daría a la Mesa una herramienta de control sobre la continuidad de los grupos parlamentarios en función del cumplimiento de los compromisos asumidos para constituirse.

Se trata de una reforma de gran carga política, porque introduce un criterio ligado al contenido ideológico y territorial de la actividad parlamentaria, no solo al número de diputados o al porcentaje de voto obtenido.

Vox quiere acabar con el préstamo de diputados

Otra de las enmiendas de Vox busca poner fin al llamado préstamo de diputados, una práctica utilizada en distintas legislaturas para que determinadas formaciones pudieran alcanzar los mínimos necesarios para formar grupo parlamentario propio.

El Reglamento permite actualmente que los diputados cambien de grupo parlamentario, salvo al Mixto, durante los cinco primeros días de cada periodo de sesiones. Vox propone eliminar esa posibilidad y fijar que, una vez constituidos los grupos, cualquier diputado que abandone el suyo quede adscrito al Grupo Mixto durante el resto de la legislatura, aunque pueda regresar posteriormente a su grupo de origen.

Con esta modificación, el partido pretende impedir cesiones temporales de representantes entre formaciones, especialmente cuando los partidos mayoritarios prestan diputados a fuerzas con menos escaños para facilitar la constitución de grupo propio.

Las ventajas de tener grupo propio

Vox sostiene que estas cesiones han permitido a determinadas formaciones obtener ventajas políticas y económicas que no les corresponderían por su representación directa. Tener grupo propio implica más tiempo de intervención en los debates, mayor capacidad para promover iniciativas, presencia en la Junta de Portavoces y más recursos económicos y materiales.

Los grupos parlamentarios reciben una subvención fija y otra variable en función del número de diputados, además de medios para contratar personal de apoyo. Por eso, la constitución de grupo propio no es solo una cuestión de visibilidad política, sino también de capacidad operativa dentro del Congreso.

A juicio de Vox, el préstamo de diputados ha generado “constituciones fraudulentas” de grupos parlamentarios y ha supuesto una “deformación de la representatividad” decidida por los ciudadanos en las urnas.

Contra las sanciones a periodistas

Las enmiendas de Vox también incluyen la derogación de la reciente modificación reglamentaria que permite sancionar a profesionales acreditados como periodistas en el Congreso por determinados comportamientos.

La formación considera que esa reforma es “arbitraria” y puede afectar al trabajo de la prensa parlamentaria. Con esta propuesta, Vox intenta abrir otro frente dentro del debate reglamentario y vincular la reforma a la protección de la libertad informativa en la Cámara Baja.

El partido sostiene que el Reglamento no debe convertirse en una herramienta para limitar o condicionar la labor de los periodistas acreditados en el Congreso.

Castellano, lenguas cooficiales y lenguaje inclusivo

Vox aprovecha también sus enmiendas para introducir una disposición adicional destinada a adaptar la redacción del Reglamento a las recomendaciones de la Real Academia Española. Aunque el texto no lo explicita, la propuesta se dirige contra la incorporación del lenguaje inclusivo de género en las normas internas de la Cámara, una reforma que la formación ha rechazado de forma reiterada.

Además, el partido vuelve a defender que el castellano sea la única lengua de uso en el Congreso. Por eso plantea revertir la modificación aprobada al inicio de la legislatura que permitió utilizar las lenguas cooficiales en el hemiciclo.

Estas propuestas encajan con la posición habitual de Vox en materia institucional: defensa del castellano como lengua común, rechazo al lenguaje inclusivo y oposición a las concesiones parlamentarias a las formaciones nacionalistas e independentistas.

Una batalla por las reglas del Congreso

La reforma del Reglamento del Congreso se ha convertido en una nueva batalla política sobre el funcionamiento interno de la Cámara. Mientras ERC, Junts, Podemos, Compromís y BNG quieren flexibilizar los requisitos para formar grupo propio, Vox busca endurecerlos y condicionar su existencia al respeto explícito de la unidad de España.

El debate tiene una dimensión técnica, pero también una lectura política evidente. Los grupos parlamentarios determinan el reparto de tiempos, recursos, presencia institucional y capacidad de iniciativa. Cambiar sus condiciones significa alterar el equilibrio interno del Congreso.

Vox intenta aprovechar la reforma para cerrar el paso a los préstamos de diputados, limitar la capacidad de las fuerzas independentistas y revertir cambios recientes sobre lenguas, lenguaje inclusivo y régimen de prensa. Una ofensiva reglamentaria que sitúa de nuevo en el centro del debate la unidad de España, la representación parlamentaria y el poder de los grupos en la Cámara Baja.

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