El Consorcio de inversiones de Cataluña se juega su futuro este martes en el Congreso de los Diputados y las cuentas, por el momento, no salen. La proposición de ley, impulsada por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), es mucho más que una iniciativa. Se trata de un compromiso arrancado al PSC en el marco de la investidura de Salvador Illa como president de la Generalitat. La llave la tiene Junts, cuyo voto está en el aire. Los de Carles Puigdemont se plantean seriamente tumbarla, lo que supondría una nueva fractura en un bloque de investidura ya muy tocado. Por ello, PSC y ERC han redoblado la presión para que, al menos, se tome en consideración.
¿Qué se propone y con qué apoyos?
La proposición de ley fue impulsada por el Grupo Republicana en el Congreso de los Diputados y surge en el marco del pacto de investidura del president Illa. La norma pretende crear el Consorcio de inversiones de Cataluña con el objetivo de aumentar el grado de ejecución de las inversiones estatales en dicha comunidad autónoma.
La norma pretende crear el Consorcio de inversiones de Cataluña con el objetivo de aumentar el grado de ejecución de las inversiones estatales
En algunos ejercicios apenas se ha ejecutado en torno al 45% de lo presupuestado, muy lejos de las cifras comprometidas sobre el papel. La figura del Consorcio sería la encargada de corregir la disfunción, de manera que la horquilla de ejecución se elevase hasta el 90-95%. Para ello, plantea un cambio profundo en el modelo de gestión. El Estado seguiría aportando los recursos, pero la planificación de las inversiones pasaría a manos de un ente compartido, con participación paritaria entre el Gobierno central y la Generalitat.
Ese nuevo organismo —el Consorci d’Inversions de Catalunya— asumiría funciones de dirección estratégica: elaboración de un plan plurianual, seguimiento, evaluación y coordinación de las inversiones estatales en el territorio. En paralelo, la ejecución material de las obras se delegaría en una sociedad mercantil participada por ambas administraciones, concebida como un instrumento más ágil y flexible para licitar, adjudicar y desarrollar proyectos.
La entidad atesora el aval de los ministerios de Hacienda y Transportes, y según ERC, los votos del bloque que invistió a Pedro Sánchez presidente del Gobierno están garantizados a excepción de un grupo: Junts.
Ni siquiera sería necesario su ‘sí’, pues basaría con una abstención. PSOE, Sumar, ERC, EH Bildu, PNV, Podemos, BNG, CC y Águeda Micó (Compromís) suman 172; suficientes para imponerse a los 171 de PP, Vox y UPN.
Por qué Junts no lo apoya
El grupo que capitanea Miriam Nogueras no termina de comprar el modelo del Consorcio. Su voto está en el aire, pero desde el espacio se desliza la idea de tumbar la iniciativa porque apuestan por que el Estado transfiera los fondos no ejecutados anualmente a la Generalitat y que sea el propio Govern el que los gestione de forma directa, sin necesidad de crear un organismo intermedio.
Carga contra Junts
Los socialistas y ERC han cerrado filas y presionan a Junts para que no bloquee una iniciativa que consideran clave para Cataluña.
El PSC subraya el coste político de tumbarla, en un momento en el que la agenda de infraestructuras está especialmente tensionada. La portavoz socialista, Lluïsa Moret, ha cargado contra Junts, al que acusa de anteponer sus “intereses partidistas”: “No estar al lado de propuestas como esta es perjudicar los intereses de los catalanes. No entendemos que un partido catalán no esté a favor de una propuesta que beneficia a Cataluña”.
Así las cosas, Moret les urge a dejar avanzar la iniciativa y registrar enmiendas para negociar su inclusión durante la tramitación parlamentaria.
En la misma tónica se ha movido el portavoz de ERC, Isaac Albert, quien ha hecho “un llamamiento” a que “faciliten que el Consorcio sea una realidad”.
Legislatura tocada: cambio de eje
Si finalmente decayera la proposición de ley del Consorcio de inversiones de Cataluña, el revés sería importante no solo para el Govern de Illa, sino para el bloque de investidura, que una vez más, se ve incapaz de sacar adelante leyes.
Ya empiezan a deslizarse mensajes poco halagüeños asumiendo que no hay una mayoría progresista que permita aterrizar una agenda en sintonía. En una entrevista con Demócrata, la diputada de Sumar Tesh Sidi recuerda que fue el PSOE el que habló de “bloque de investidura progresista”. “Teníamos que habernos desmarcado”, abundó, esgrimiendo que “tenemos claro que hay una mayoría plurinacional de investidura, pero las medidas… El PP no para de votar con Puigdemont, y las que no, con el PSOE”.
Este mismo argumento está siendo utilizado por el Partido Popular. Su portavoz parlamentaria en el Congreso, Ester Muñoz, usó el ejemplo del real decreto-ley de alquileres para sostener que “fue Sánchez quien mintió cuando dijo que tenía una mayoría progresista para llevar a cabo todas sus medidas más sectarias”.
Más allá del futuro del Consorcio, la votación de este martes vuelve a poner el foco en la fragilidad de la mayoría que sostiene la legislatura. Junts, una vez más, tiene la capacidad de inclinar la balanza. Lo que está en juego no es solo un instrumento para mejorar la ejecución de inversiones en Cataluña, sino la propia consistencia de un bloque de investidura que, a cada votación, evidencia más sus grietas.