El Consejo General de Dentistas de España ha puesto de manifiesto que las personas con Alzheimer presentan con frecuencia una salud bucodental más deficiente y mayores trabas para mantener hábitos preventivos. Pueden olvidar el cepillado diario, perder la habilidad manual necesaria, dejar de entender para qué sirve o encontrar más obstáculos para acudir a la consulta odontológica.
Coincidiendo este lunes con el Día Mundial del Alzheimer, la organización profesional ha querido subrayar la necesidad de proteger la salud de la boca en estos pacientes, implicando a familiares y cuidadores cuando haga falta. “La salud oral no debe convertirse en una cuestión secundaria cuando aparece el Alzheimer”, ha remarcado el presidente del Consejo General, Óscar Castro.
Según han indicado los dentistas, la dificultad para sostener una higiene oral adecuada se traduce en un incremento de caries coronales y radiculares, así como en alteraciones de los tejidos blandos de la cavidad oral.
También influyen los cambios en la alimentación, la reducción del flujo de saliva y los efectos adversos de determinados fármacos. En este sentido, los expertos han recordado que la sensación de boca seca incrementa el riesgo de caries, complica la masticación y la deglución y puede provocar molestias significativas.
Las prótesis dentales requieren una vigilancia especial, ya que la pérdida de autonomía y de capacidad cognitiva suele conllevar una limpieza insuficiente, un uso continuado durante demasiadas horas, extravíos o desajustes que impiden que se adapten correctamente.
En fases avanzadas del Alzheimer, el dolor de origen dental puede pasar desapercibido debido a las dificultades de la persona para manifestarlo. Como señales de alarma, los profesionales señalan el rechazo a la comida, cambios de conducta, irritabilidad, problemas de sueño o movimientos repetidos de tocarse la cara o la boca.
Intervención temprana y prevención diaria
El Consejo General de Dentistas aconseja que, tras el diagnóstico de Alzheimer, se lleve a cabo cuanto antes una revisión odontológica completa para solucionar las patologías presentes y planificar una estrategia preventiva a largo plazo.
Entre las pautas diarias, recomiendan cepillar los dientes al menos dos veces al día con pasta fluorada, prestando ayuda a la persona cuando empiece a perder destreza. Igualmente, proponen vigilar la sequedad bucal, revisar la medicación y adoptar, siempre bajo supervisión profesional, las medidas necesarias para reducir la aparición de caries y el malestar asociado.
Asimismo, sugieren limpiar las prótesis todos los días, comprobar de forma periódica que ajustan bien y observar si surgen heridas o lesiones en la mucosa oral. Para las visitas de control, plantean programar citas breves, en un ambiente tranquilo, con instrucciones simples y la presencia de un familiar o cuidador que facilite la colaboración.
Los dentistas insisten en la conveniencia de coordinar la actuación del odontólogo con la del médico, los cuidadores y la familia, en especial cuando hay problemas de alimentación, deglución, higiene o comunicación.
“Prevenir una infección, aliviar un dolor que quizá no pueda comunicar o permitirle seguir masticando con comodidad son intervenciones que repercuten directamente en su bienestar y en su calidad de vida”, ha concluido Óscar Castro.
Vínculo entre salud bucodental y Alzheimer sin causa-efecto probada
El Consejo General de Dentistas recuerda que desde hace años se investiga la relación entre la salud oral y el Alzheimer. Aunque los datos disponibles indican que las personas con enfermedad periodontal y pérdida de dientes muestran con más frecuencia deterioro cognitivo, demencia y Alzheimer, se trata únicamente de una correlación estadística, sin que se haya demostrado una relación directa de causa-efecto.
“La periodontitis debe prevenirse y tratarse por sus consecuencias demostradas sobre la salud bucodental. Su posible relación con el deterioro cognitivo constituye una razón más para investigar y para no descuidar la boca”, ha señalado Castro, quien ha recalcado que se deben evitar mensajes que atribuyan a la salud oral un efecto preventivo frente al Alzheimer.