La enfermería de críticos, urgencias y emergencias avanza hacia el reconocimiento de una especialidad propia. La Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud (SNS) ha acordado iniciar su tramitación, con el objetivo de establecer una formación específica para los profesionales que atienden a pacientes en situaciones de riesgo vital y de elevada complejidad clínica, tanto dentro como fuera del hospital.
La iniciativa parte de la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) y de la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (SEEUE), que han planteado integrar estos tres ámbitos asistenciales en una misma especialidad. La propuesta busca dotar a los profesionales de una preparación común para intervenir en las distintas fases de la atención, desde la primera asistencia y el traslado sanitario hasta el ingreso en una unidad de cuidados críticos.
La propuesta busca dotar a los profesionales de una preparación común para intervenir en las distintas fases de la atención
El acuerdo supone un paso en el reconocimiento de las competencias específicas que requiere esta actividad, marcada por la necesidad de detectar con rapidez el deterioro clínico, manejar tecnología sanitaria avanzada y actuar ante situaciones que exigen decisiones inmediatas. No obstante, el inicio de la tramitación no equivale todavía a la aprobación definitiva de la especialidad.
Dos años de formación mediante residencia
El itinerario formativo planteado contempla dos años de residencia, con rotaciones clínicas tuteladas en unidades de cuidados intensivos, servicios de urgencias hospitalarias, unidades móviles y centros de coordinación sanitaria. El programa combinaría la actividad asistencial con formación teórica, simulación clínica y evaluación continuada de las competencias adquiridas.
Entre las capacidades que recoge la propuesta figuran la clasificación de pacientes según su prioridad asistencial, la valoración clínica y la identificación de signos de compromiso vital. También incluye la aplicación de medidas de soporte vital, los cuidados relacionados con la ventilación asistida y otras técnicas de soporte avanzado, así como la coordinación de traslados sanitarios.
El itinerario formativo planteado contempla dos años de residencia, con rotaciones clínicas tuteladas en unidades de cuidados intensivos, servicios de urgencias hospitalarias, unidades móviles y centros de coordinación sanitaria
La formación abarcaría, además, la respuesta ante incidentes con múltiples víctimas y catástrofes, escenarios en los que la coordinación entre profesionales y la capacidad para priorizar la atención resultan determinantes.
La integración de los tres ámbitos pretende favorecer la continuidad asistencial y evitar que la preparación de los profesionales quede fragmentada entre la atención urgente, el transporte sanitario y los cuidados intensivos. La propuesta apuesta así por una base común de conocimientos y habilidades para quienes intervienen en diferentes momentos de un mismo proceso clínico.
Comunicación y atención a pacientes y familiares
El programa no se limitaría a las competencias técnicas. La solicitud incorpora también habilidades de comunicación, trabajo en equipo y acompañamiento a pacientes y familiares en situaciones de incertidumbre y elevada presión emocional.
La atención a las necesidades físicas, psicológicas y sociales forma parte del enfoque planteado por las sociedades promotoras, que vinculan la preparación especializada con la calidad y la seguridad de los cuidados.
La creación de esta especialidad permitiría avanzar hacia una formación homogénea para los profesionales que trabajan en áreas críticas, urgencias y emergencias. Su desarrollo queda ahora pendiente de la tramitación correspondiente, que deberá concretar el marco definitivo de la especialidad y su programa formativo.