Un trabajo del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra ha comprobado que una forma innovadora de procesar las imágenes de resonancia magnética permite optimizar el seguimiento de los pacientes sometidos a ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU) por temblor esencial o enfermedad de Párkinson.
El estudio, difundido en la revista “Radiology”, concluye que esta estrategia incrementa de forma notable la capacidad para ver la pequeña lesión cerebral generada de manera controlada durante el procedimiento, incluso meses después de la intervención.
La investigación se centra en el llamado cociente T1/T2, un método de análisis que combina matemáticamente dos secuencias de resonancia magnética ya disponibles en la práctica clínica. La imagen obtenida define con más precisión la región tratada y proporciona al especialista información adicional para valorar la evolución clínica y decidir el plan de seguimiento.
El investigador del Departamento de Neurología de la Clínica y responsable del trabajo, el doctor Carlos Sánchez-Catasus, subraya que estos datos cobran especial importancia en los controles a largo plazo. “Cuando un paciente tratado con HIFU volvía a presentar temblor, el médico necesitaba saber si la lesión generada durante el tratamiento había sido pequeña, si estaba correctamente localizada o si se había producido un proceso biológico de recuperación. Con esta nueva imagen podemos evaluar mejor qué ha ocurrido y disponer de más información para decidir los siguientes pasos”, afirma.
El HIFU se basa en ultrasonidos de alta intensidad que se concentran con gran exactitud en un punto concreto del cerebro para originar una pequeña lesión terapéutica sin abrir el cráneo. En esta técnica, indicada para determinados pacientes con temblor esencial o enfermedad de Parkinson, el paciente permanece despierto dentro del equipo de resonancia magnética, lo que hace posible vigilar el procedimiento en tiempo real y verificar sus efectos de manera continua. La Clínica Universidad de Navarra incorporó esta tecnología en 2019.
Tras la intervención, el seguimiento con resonancia magnética permite observar cómo evoluciona la lesión terapéutica. No obstante, con el paso de los meses, la secuencia T2 empleada de forma habitual va perdiendo capacidad para delimitar nítida y detalladamente esa zona.
El cociente T1/T2 genera, en cambio, una imagen más nítida de la lesión crónica. Para evaluar su rendimiento, el equipo analizó de forma retrospectiva las resonancias de 54 pacientes sometidos a talamotomía con HIFU entre enero de 2019 y noviembre de 2023. Todos ellos contaban con resonancias magnéticas cerebrales de alta resolución previas al tratamiento y a los seis meses.
Los datos mostraron que el contraste de las lesiones fue prácticamente el doble con el cociente T1/T2 en comparación con las imágenes T2 convencionales (36,3% frente al 19,2%). Esta mejora en la visualización facilita trazar con exactitud la región tratada y aporta información relevante para orientar las decisiones clínicas durante el seguimiento.
“El T1/T2 se calcula a partir de imágenes que ya se obtienen de forma rutinaria, lo que facilita su implementación sin necesidad de desarrollar nuevos sistemas de imagen o recurrir a tecnologías experimentales de elevado coste”, señala Sánchez-Catasus.