El vocal del Comité de Promoción de la Salud (CPS) de la Asociación Española de Pediatría (AEP), el doctor Valero Sebastián, ha instado a las familias a hablar con los niños antes del eclipse solar total del 12 de agosto para que sepan cómo contemplar este fenómeno de forma segura y así reducir posibles riesgos.
Ha sugerido dedicar unos minutos a repasar con ellos las pautas básicas de protección, al considerar que una buena información previa es la manera más eficaz de evitar lesiones. Al mismo tiempo, ha expresado su deseo de que los menores recuerden el eclipse como “una experiencia emocionante” y no como “un problema de salud que podría haberse evitado con unas medidas muy sencillas”.
Tal y como ha señalado Sebastián, “aunque los niños no presentan un mayor riesgo biológico de sufrir lesiones oculares que los adultos, su curiosidad, la tendencia a actuar de forma impulsiva o la dificultad para valorar determinados peligros hacen especialmente importante que comprendan, antes del eclipse, por qué nunca deben mirar directamente al sol sin la protección adecuada”.
Ha precisado que, sin las debidas precauciones, puede aparecer retinopatía solar, una lesión fotoquímica provocada por la intensa radiación del sol que daña la retina, en especial la mácula, responsable de la visión central y de la percepción de los detalles. Incluso una exposición breve puede ocasionar alteraciones visuales permanentes.
Una lesión silenciosa y sin tratamiento específico
Este especialista ha recalcado que uno de los mayores peligros es que la lesión “no produce dolor”, ya que la retina no dispone de terminaciones nerviosas sensibles a este estímulo. Por ello, muchas personas no advierten el daño hasta horas después de haber mirado al sol. Entre los síntomas más habituales figuran visión borrosa, aparición de manchas oscuras o puntos ciegos en la zona central del campo visual, problemas para distinguir los detalles o leer y cambios en la percepción de los colores.
Si surge cualquiera de estas manifestaciones, ha indicado que es aconsejable acudir cuanto antes a un oftalmólogo. Un diagnóstico temprano permite valorar la magnitud de la lesión y establecer el seguimiento más adecuado. Sin embargo, ha recordado que no hay un tratamiento específico capaz de revertir la retinopatía solar.
“En muchos casos, la visión mejora parcialmente de forma espontánea durante las semanas o meses siguientes, pero la recuperación no siempre es completa y algunas personas pueden presentar secuelas permanentes”, ha explicado, insistiendo en que la prevención es la “mejor herramienta”. Por este motivo, ha remarcado que “la única forma segura de observar directamente un eclipse solar es utilizar gafas homologadas específicamente para este fin, que cumplan la norma internacional ISO 12312-2 y se encuentren en perfecto estado”.
Además, ha recordado que existen métodos de observación indirecta, como la proyección estenopeica, que utiliza un pequeño orificio para proyectar la imagen del sol sobre una superficie. En cambio, ha advertido de que no deben usarse gafas de sol corrientes, radiografías, cristales ahumados, CD, DVD ni otros recursos caseros, porque no filtran adecuadamente la radiación dañina. “Del mismo modo, nunca debe observarse el sol a través de prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas sin filtros solares específicamente diseñados para estos instrumentos”, ha concluido.